Casi con el verano he terminado de ver las seis temporadas de Los Soprano, todas seguidas. Había visto capítulos sueltos sin enterarme de nada. Es una serie que hay que ver de principio a final, por tanto la televisión no es la mejor opción. Es un peliculón larguísimo y muy bueno. Es coherente de principio hasta el penúltimo minuto. Una cita diaria con una serie de personajes por los que no vas a sentir ninguna empatía, sí que se siente una familiaridad con el paso del tiempo, cortada invariablemente por una brutal paliza. El espectador es el único que va conociendo a todos. Unos a otros, ni ellos mismos, se conocen, sólo van de la desconfianza a la lealtad según se levanten ese día. Capítulo a capítulo se va adivinando quién se busca un tiro o una paliza. La combinación realmente original es hacer una serie basada en la evolución interna de unos personajes y centrarla en un mundo donde parece que la introspección no va dar mucho de sí. Las escenas más violentas de asesinatos y golpes, también las más explícitas entre los mafiosos y sus chicas van disminuyendo a medida que avanza la serie, ya sabemos en qué mundo nos vamos a mover. El eje de la serie es la conversación continua entre Tony Soprano y su siquiatra, en la que aparece siempre la figura de la madre de Tony, veremos a Livia en acción hasta su muerte. Ella es el personaje más logrado de la serie, mafiosa de espíritu: manipuladora, extorsionadora, egoísta, sin lealtad ni cariño a los suyos, etc. Hay algunos que parecen salir de ese patrón, pero son sólo pequeñas escaramuzas como los intentos de Carmela por tener una independencia, agotados ante la imposibilidad de conseguir algo en su divorcio; la rebeldía de Meadow que puede compatibilizar su preocupación social con el medio de vida de su familia; la estéril concienciación de Tony hijo, o la relación filial de Tony y Christopher que va pasando del cariño al asesinato. Quizás el único que tenga cierto halo de idealismo sea Furio, curiosamente el único italiano, fue capaz de respetar a Carmela, de amarla platónicamente por respeto a Tony más que por miedo y huir como mejor solución. No hay ni un solo personaje que no sea real, verosimil, todos van evolucionando; la relación de cada uno con los otros también es peculiar. Se podría hablar horas de cada uno. En cuanto al final, sabe a poco. Más que una genialidad parece un no sé qué hacer y mejor dejo una puerta abierta para continuar con la serie o una película. Sería al fin y al cabo un final de gusto de Tony Soprano: una posibilidad abierta para seguir con un negocio muy rentable.
Hoy he cometido uno de esos errores de no haberlo pensado antes... Verano, vacaciones, final de mes, 12’30pm ¿Qué hago yo? Pues ir a comprar, si señor, con dos bolsas. Primero, me he pasado por las rebajas de DVDs, menos mal, por un lado y más peor por otro: una bolsa más. Ya he notado, en los DVDs, un ambiente extraño, un murmullo de niños unos decibelios más alto de lo normal. Bien, yo a lo mío. He comprado El Bazar de las sorpresas, de Lubitsch, que me gusta mucho y no tenía. Ya podía ir hacia las frutas y verduras. Una vez puesto el pie, con mis dos bolsas vacías y una llena, en la gran superficie de alimentación, he recordado mi devoción a san Flautista de Hamelin. Es mi héroe. Cada pasillo estaba ocupado por una media de cuatro a cinco infantes acompañados por uno de sus progenitores, dos en algunos casos; no hubiese pasado nada si hubiesen estado solos. He contemplado un despliegue de la cultura española en lo que a la crianza de zangolotinos se refiere. Lo más frecuente:
-Los niños dentro de los carros donde yo suelo poner la comida. Ya se sabe que los niños no pisan el mismo suelo con caca de perro que los adultos, así que no pasa nada y por eso el personal de los comercios no ve nada tampoco.
-También podemos observar cómo el niño/a tiene que informarnos a todos a grito pelao de sus deseos, observaciones, consejos de compra y gustos alimenticios.
-Ya en la cola de la caja, cuando me han salido unas cuantas canas más y un tic en el párpado, si el muchachito/a puede, te pisará o manoseará tu compra. Luego, se colocará entre el carro y su mamá para que el proceso de volver a recoger los productos pasados por caja sea lento y con unos cuantos alaridos más. Tras esto, caminará sin llevar un solo paquete, con su madre indefensa bajo dos bolsas en cada mano y otra en los dientes, además del carrito.
Por eso he deseado que apareciese san Flautista de Hamelin con su flauta, mejor con toda la banda que si no, no lo oyen. Que se lleve a las criaturas a las montañas y las devuelva criaditas a sus papás, luego que se los lleve a ellos y les dé un cursillo.
De nuevo celebramos cumpleaños de escritores que, como sabemos, no mueren nunca.
Ayer de Manuel Vázquez Montalbán. Recuerdo, tras su muerte, un programa de televisión donde le entrevistaban; creo que era uno de canal plus, cuando había en abierto o codificado, hacían entrevistas a diferentes personajes y sólo las emitían después de su muerte. No sé si existe porque ya no veo canal plus, pero era escalofriante escuchar a alguien muerto hablando de su propia muerte y haciendo balance de su vida. Un programa muy bueno. El de Vázquez Montalbán me impresionó especialmente porque murió joven. He buscado por Youtube, pero nada. He leído novelas suyas, pero no recuerdo el argumento, no me voy a hacer la lista y buscar en google, eso sí, puedo releer alguna, siguen en mi biblioteca. Lo que sí recuerdo es que era uno de esos personajes que aparecían por televisión y hablaban bien, daba gusto escucharlos, tiempos aquellos.
Hoy, 28 de julio, de Gabriel Miró y de Gloria fuertes. De Gabriel Miró ha sido complicado encontrar algún enlace bueno. No hay prácticamente ningún texto para leer. Una página dedicada de la CAM (Caja de ahorros del mediterráneo) que parece que tiene las obras y derechos de autor, pero no ponen ni una línea de una obra suya. En fin, Gabriel Miró era mi autor de Semana Santa, cuando esta época era aburridísima como no sintieses una especial devoción por todos los fastos religiosos. Yo me leía Figuras de la pasión del señor. Un libro que te llevaba allí. Es uno de esos autores que se lee con los cinco sentidos, despacio y parando de vez en cuando para saborearlo bien. En uno de los enlaces que pongo lo explican muy bien. También he encontrado un vídeo en Youtube.
Gloria Fuertes fue asidua de la televisión y de las parodias, siempre tuve la sensación de que se perdía algo con esta visión festiva, su biografía no lo es tanto. También conozco la poesía para niños. Siempre me ha quedado pendiente el resto de su obra.
Estaba deambulando por mi cocina, sin decidirme entre despertarme o dejarlo para cuando pasen las vacaciones, cuando una de esas frases hechas estridentes y rancias me ha dado una bofetada. Procedía de la radio, que mi mano en modo automático había encendido. La radio es otro mundo, pero ya ves, atacan por todas partes. Como no podía ser de otra manera, ha dicho la locutora, ¿qué? pues ya no me acuerdo, sólo sé que siempre que se lanza esta expresión lo que le sigue puede ser de mil maneras diferentes, o más; incluso aplicando la ley de Murphy existen miles, millones de formas de salir algo mal.
Otra expresión familia de esta: Como un X más: La X toma distintas posibilidades: español, muy útil para comentar las vacaciones reales; turista, lo mismo, vamos que viene Madona y visita el Pilar y todos sus santos, un suponer. En resumen, es idónea para teñir de normalidad y cotidianeidad lo extraordinario y viceversa, especialmente indicada para televisión. Otro recurso de concursante televisivo: un montón: lo que se quieren, se acuerdan de, se divierten y digo yo ¿un montón de qué? ¿un montón de mogollón? si lo dice uno tiene gracia, pero repetido un montón pues da que pensar ¿sólo se activa la neurona léxica de la m en la tele? Hay un cierre de conversación, colofón aunque suene a taco, habitual: Pero bueno…así, en suspenso, después de: mató a su vecino, no se habla con su familia desde el año 53, su madre le pasaba el porro a los tres años porque él lo pedía…cosas así. ¿Qué significa el Pero bueno? desde luego nada bueno, como poco “nunca me había parado a pensarlo”.
Esto me pasa por hacer un mal uso del sofá en tardes calurosas, te tiras allí y la mano automática ya ha encendido la tele insidiosamente en canales de léxico distraído. No quiero entrar en los telediarios, ni en las noticias…este blog no pretende ser intenso ni trascendente, pero lo de los bolsos de doña Rita…Hay una palabra muy útil en todos los idiomas: NO, acompañada de un gesto rotundo casi todo el mundo la entiende, hasta los regalacosasatodoslospolíticoscomounciudadanomásperobueno. Que Verdes las han segao, digo.
Ayer vi, TVE1, a Jesús Hermida en un programa especial por los 40 años de la llegada del hombre a la luna. Todo me producía nostalgia. El hecho: yo también me acuerdo de ese acontecimiento de mi infancia. No recuerdo haberlo visto en televisión entonces; mi recuerdo es mi abuelo asegurando que los rusos ya habían llegado y no lo iban contando por ahí, pero que, claro, aquí no lo iban a decir, de todas formas. Eso sí, lo vio entero por si había alguna irregularidad en la NASA. Más nostalgia: el propio presentador, los tiempos pasados de televisión; fue muy parodiado, pero cuenta muy bien las historias, con detalles y sin prisas. Los invitados estaban más bien de comparsa. Fue un acontecimiento histórico y científico con tintes de ficción. Antes de los tres astronautas, habían ido muchos novelistas, poetas, guionistas…era conocida por los licántropos, los vampiros y los enamorados de postal cursi; otros poetas renegaron de ella y le tiraron piedras. Los programas sobre el Universo (más nostalgia: Cosmos) dejan siempre un ánimo similar a la poesía, de haberse asomado a una realidad demasiado inmensa. A mí me gusta todo mezclado. Me siento muy acompañada por el Universo. Es uno de los pocos referentes seguros, siempre está ahí. Al menos más allá de la atmósfera las cosas funcionan. Visto en directo, en campo abierto, produce algo parecido al síndrome de Stendhal, quizás por las pocas oportunidades de hacerlo.
Sólo queda un capítulo para terminar la quinta temporada de Perdidos, en Fox. En Cuatro se han decidido un poco tarde. Sigue siendo emocionante, aunque mis personajes favoritos van desapareciendo: Desmond, que era especial, según Eloise Hawking, y jugaba un papel importante, ha ido perdiendo protagonismo, ya ni aparece en los episodios. Al menos no llegaron a matarlo como a Faraday; me dieron un disgusto porque también esperaba más papel para este personaje, ojalá reaparezca en un salto temporal o como otros que han muerto. Ben Linus era un malo perfecto, también ha quedado en segundo plano y no sé muy bien cual terminará siendo su sitio en la trama.
Los momentos más emocionantes han sido cuando encontraron la escotilla y vieron la luz; descubrir que hay otras personas en la isla y el momento de los saltos temporales, tras mover la isla. Hay personajes que han quedado desdibujados, que parecían trascendentales y luego han desaparecido, como Walt; no me he enterado tampoco de por qué era tan especial. En cuanto a los protagonistas, Jack me ha parecido siempre un poco plasta, cómo le gusta salvarlo todo, un agobio, porque es médico y allí les hace falta…A Sawyer lo han descafeinado, era más entretenido de canalla que de Lafleur; hay una esperanza para este personaje situado entre Julie y Kate en el submarino. Kate también cansa un poco, es un estilo a Jack. Locke sigue siendo importante. Hay otros personajes que han mantenido su línea exactamente igual desde el principio como Sayid y Hurley, también Jin y señora.
En cuanto a las explicaciones, es increíble la que se ha organizado en Internet. A mí me gusta más la línea de la ciencia ficción, la de los saltos en el tiempo, la de Faraday. La parte místico filosófica de los elegidos, la misión, etc. es complicado que lleve a algo satisfactorio. Queda el gran misterio: Richard Alpert ¿Se cayó en la marmita de la poción de la eterna juventud? ¿quién es? Esperaré impaciente la sexta temporada y los DVD de las dos últimas para verlo de un tirón.
Ya está todo arreglado. Todos los hipermercados tienen la solución. Desde hace unos meses venden diferentes tipos de bolsas plegables para llevar en el bolso y no utilizar plásticos. Yo estaba orgullosa porque, en un ataque de sensatez, había reciclado una de las que te dan cuando compras un bolso para guardarlo; de color negro, muy sobria. Rechazaba yo las bolsas de plástico con orgullo; hasta que vi una de estas plegables de ¡color naranja!, la urraca que hay en mí se lanzó en picado y ahora tengo dos.
Tras la nueva medida del gobierno que contaba el otro día, también venden bolsas de plástico por 0’95€. Son igual que las de toda la vida gratis, pero pone reciclable y son más cuadradas. ¿Quién nos impedía reciclar las gratuitas? Me imagino el éxito. Quizás en esos países donde los grajos vuelan bajo todo el año y los niños quedan como príncipes en los informes pisa… ¿pero aquí? Ya veo la escena: las cajas repletas de clientes y un señor de la fila de sólodiezartículosperoquémásda15ó20 gritando:
-¡Una ronda de bolsas para todos! ¡que pago yo!
- ¡Ni hablar! ¡Hoy me toca a mí!…pon para todos y de las grandes –responde otro, sacando pecho-
Se monta un guirigay de narices y una voz, con acento autonómico, sobresale entre todas:
-¡Qué cada uno pague lo suyo!, no se hable más.
Menudo aguafiestas. Como nosotros somos así, seguiremos añadiendo unos euros de bolsas reciclables a la compra, será por bolsas, ¡total por unos euros!