He aquí que la agradable
y deseada
primavera vuelve a traer la alegría;
vestido de púrpura
florece el prado;
el sol lo serena todo.
¡Que se vaya ya la tristeza!
El verano regresa;
ya se aleja
la dureza del invierno.
Ya se derriten
y decrecen
el hielo, la nieve y lo demás;
el invierno huye,
y ya se amamanta
la primavera de los pechos de la estación estival.
Tiene un espíritu miserable
quien no vive
ni disfruta
bajo la protección del verano.
Se glorifican
y se alegran
en la dulzura de la miel
los que se esfuerzan
por gozar
del premio de Cupido.
¡Obedezcamos la orden de Venus
de que, gloriosos
y alegres,
seamos semejantes a Paris!













Desapareció la página.
Soy un Snapdragon

