
Llevo unos días pensado y no puedo alejar ideas confusas de mi mente. Es todo extraño. Día mundial de la Poesía. Lo oí de pasada, concentrada en las sales del lavavajillas. Pensé, será el telediario de tele 5, que parece las páginas esas de sucesos estrafalarios de la revistas de la peluquería. Luego lo busqué aquí en Internet y efectivamente era de dominio público: 21 de marzo día de la Poesía, idea de la UNESCO. Pues sí que me da mal rollo, lo cojas por donde lo cojas:
¿Tan mal la ven? Si se celebra el día mundial de algo, o alguien, es porque piensan que necesita un empujón, que no está a la altura, que sus derechos están vulnerados, que se acaba…como la paz, la mujer, el niño o el agua; otra posibilidad es que venda mucho y allá va el Corte inglés en cabeza: Día del padre, de la madre, de san Valentín, del libro…
No sé donde se sitúa la poesía, pero me temo que en el primero, porque yo en los escaparates no he visto nada.
Mientras, me imagino a la poesía tan tranquila, que ya lo decía el poeta entre otros mientras:
(…)No digáis que agotado su tesoro,
de asuntos falta enmudeció la lira:
podrá no haber poetas, pero siempre
habrá poesía.
(…)
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a do camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!
Pues, visto así, queda para rato. Cansa un poco ya este derrotismo cultural: Que sí la gente no lee, que si la poesía menos, que si no se va al cine, etc. Oye que hay gente pa tó: Para leer poesía y para escribirla. Son mejores las iniciativas más directas como poner poemas y relatos en los autobuses y en otros lugares ¿por qué todo tiene que estar en la tienda o subvencionado? Voy a predicar con el ejemplo y a sacudir de vez en cuando un poema por mi blogventana, que lo hago pocas veces, voy preparando mi lista de poemas favoritos. Ya que estamos con Bécquer dejo uno que me resulta inquietante, hay que imaginarlo-verlo, de Expediente X:
Te vi un punto, y flotando ante mis ojos
la imagen de tus ojos se quedó,
como la mancha oscura orlada en fuego
que flota y ciega si se mira al sol.
Adondequiera que la vista clavo
torno a ver sus pupilas llamear,
mas no te encuentro a ti; que es tu mirada
unos ojos, los tuyos; nada más.
De mi alcoba en el ángulo los miro
desasidos fantásticos lucir.
Cuando duermo los siento que se ciernen
de par en par abiertos sobre mí.
Yo sé que hay fuegos fatuos que en la noche
llevan al caminante a perecer;
yo me siento arrastrado por tus ojos,
pero a dónde me arrastran no lo sé.













Desapareció la página.
Soy un Snapdragon

