
ASTOLFO
Bien al ver los excelentes
rayos, que fueron cometas,
mezclan salvas diferentes
las cajas y las trompetas,
los pájaros y las fuentes;
siendo con música igual,
y con maravilla suma,
a tu vista celestial,
unos, clarines de pluma,
y otras, aves de metal;
y así os saludan, señora,
como a su reina las balas,
los pájaros como a Aurora,
las trompetas como a Palas,
y las flores como a Flora;
porque sois, burlando el día,
que ya la noche destierra,
Aurora en el alegría,
Flora en paz, Palas en guerra,
y reina en el alma mía.
(…)

(…)
SOLDADO
Señor…
CLOTALDO
A los dos
quitad las armas, y ataldes
los ojos, porque no vean
cómo ni de dónde salen.
ROSAURA
Mi espada es ésta, que a ti
solamente ha de entregarse,
porque, al fin, de todos eres
el principal, y no sabe
rendirse a menos valor.
CLARÍN
La mía es tal, que puede darse
al más ruin; tomadla vos.
ROSAURA
Y si he de morir, dejarte
quiero, en la fe desta piedad,
prenda que pudo estimarse
por el dueño que algún día
se la ciñó. Que la guardes
te encargo, porque aunque yo
no sé qué secreto alcance,
sé que esta dorada espada
encierra misterios grandes;
pues sólo fiado en ella
vengo a Polonia a vengarme
de un agravio.
CLOTALDO
(Aparte.
¡Santos cielos!
¿Qué es esto? Ya son más graves
mis penas y confusiones,
mis ansias y mis pesares.)
¿Quién te la dio?
ROSAURA
Una mujer.
(…)
La vida es Sueño Jornada I













Desapareció la página.
Soy un Snapdragon

