
Hoy he cometido uno de esos errores de no haberlo pensado antes... Verano, vacaciones, final de mes, 12’30pm ¿Qué hago yo? Pues ir a comprar, si señor, con dos bolsas. Primero, me he pasado por las rebajas de DVDs, menos mal, por un lado y más peor por otro: una bolsa más. Ya he notado, en los DVDs, un ambiente extraño, un murmullo de niños unos decibelios más alto de lo normal. Bien, yo a lo mío. He comprado El Bazar de las sorpresas, de Lubitsch, que me gusta mucho y no tenía. Ya podía ir hacia las frutas y verduras. Una vez puesto el pie, con mis dos bolsas vacías y una llena, en la gran superficie de alimentación, he recordado mi devoción a san Flautista de Hamelin. Es mi héroe. Cada pasillo estaba ocupado por una media de cuatro a cinco infantes acompañados por uno de sus progenitores, dos en algunos casos; no hubiese pasado nada si hubiesen estado solos. He contemplado un despliegue de la cultura española en lo que a la crianza de zangolotinos se refiere. Lo más frecuente:
-Los niños dentro de los carros donde yo suelo poner la comida. Ya se sabe que los niños no pisan el mismo suelo con caca de perro que los adultos, así que no pasa nada y por eso el personal de los comercios no ve nada tampoco.
-También podemos observar cómo el niño/a tiene que informarnos a todos a grito pelao de sus deseos, observaciones, consejos de compra y gustos alimenticios.
-Ya en la cola de la caja, cuando me han salido unas cuantas canas más y un tic en el párpado, si el muchachito/a puede, te pisará o manoseará tu compra. Luego, se colocará entre el carro y su mamá para que el proceso de volver a recoger los productos pasados por caja sea lento y con unos cuantos alaridos más. Tras esto, caminará sin llevar un solo paquete, con su madre indefensa bajo dos bolsas en cada mano y otra en los dientes, además del carrito.
Por eso he deseado que apareciese san Flautista de Hamelin con su flauta, mejor con toda la banda que si no, no lo oyen. Que se lleve a las criaturas a las montañas y las devuelva criaditas a sus papás, luego que se los lleve a ellos y les dé un cursillo.
Voy a por unas velitas.














Desapareció la página.
Soy un Snapdragon

