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Archive for 29 diciembre 2008

¡Feliz 2009!

Te llaman porvenir

lolinavidena3porque no vienes nunca.

Te llaman: porvenir,

y esperan que tú llegues

como un animal manso

a comer en su mano.

Pero tú permaneces

más allá de las horas,

agazapado no se sabe dónde.

… Mañana!

                      Y mañana será otro día tranquilo

un día como hoy, jueves o martes,

cualquier cosa y no eso

que esperamos aún, todavía, siempre.

 

 

Ángel González

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After Dark

automata

 

  Es una novela que promete múltiples lecturas. En un sentido literal, podría leerse siguiendo a los personajes, puesto que cada fragmento, al principio cada capítulo, está dedicado a uno de ellos. Se inician con un reloj que va marcando el paso de la noche, desde las 11’56 hasta las 6’52, minutos después de amanecer. Podríamos leer, por ejemplo, los pasos de Mari esa noche: Capítulos 1, 3, 5, 9, 11, 13, 15, 16, 17,18. La estructura de la novela invita a jugar con su lectura.

 Su contenido, seguro que es diferente para cada lector. Crea una atmósfera nocturna con personajes comunes y peculiares a un tiempo. Va dando pinceladas: de música, el título mismo, relacionado con un personaje, Takanashi; música que suena en diferentes lugares, aquí me pierdo no sé qué puede significar en su contexto Go Away Little Girl o Bakudan Jûsu, etc., más allá del hilo musical.  Sólo un personaje, Shirakawa,  tiene música clásica “de fondo” mientras trabaja, Bach o Scarlatti. La atmósfera de la obra me llevaba a los cuadros de Hopper de interiores nocturnos y también a Blade Runner. Páginas después mencionaba a ambos, así que consigue esa atmósfera o, al menos, también para el autor tienen alguna relación. Las descripciones de calles e interiores atrapan.

 ¿De qué va la novela? Pues de otros lados. Cada lector tendrá los suyos. No son extraños, ni complicados, son los que siempre han resultado inquietantes: los espejos, a ellos se une la televisión, que funciona como uno de ellos. ¿La imagen que nos devuelven tiene vida propia? No lo sabemos, pero nos enfrentamos con ellos cada día. Han sido ingrediente de leyendas, obras y de supersticiones desde que alguien vio su reflejo en el agua. Otro lado es el sueño, también nos entregamos a él cotidianamente, sumidos en la inconsciencia, quizás la  más cercana a la muerte que podemos experimentar  (normalmente, no hablo de situaciones terribles,  como el coma )  Otro lado es la misma lectura, que te va capturando, hace que sientas una sacudida similar a ese primer momento de vigilia diaria, entre el sueño y el contacto total con la realidad cuando cierras el libro. Entre sus personajes, lugares y la cruda realidad de hacer la comida, volver a trabajar o ser la de todos los días, sabes que has regresado de algún lado diferente.

 Todo esto no se plantea de forma complicada, simbólica ni nada extraño, sino en una rutina cotidiana, eso sí, nocturna. No tiene nada que ver la actividad nocturna con la realizada por el día. Aunque sea algo tan simple como leer, escribir, tomarse un té o estar sentado delante del ordenador. Los personajes transitan, se encuentran, son normales y raros, a la vez. Hay situaciones anómalas que quedan integradas en la novela sin estridencias, que podemos intuir como parte de nuestros miedos o de nuestra realidad, como el personaje de Eri. Shirakawa nos hace dudar si sabe lo que hizo o fue ese yo del otro lado que prefiere ignorar. La forma que adopta el narrador contribuye a la ligereza de la novela, está y no está presente, juega también.

  Seguro que si se lee dentro de un tiempo la novela ha cambiado.

– Y ¿sabes qué pienso? -dice entonces-. Pues que para las personas, los recuerdos son el combustible que les permite seguir viviendo. Y para el mantenimiento de la vida no importa que esos recuerdos valgan la pena o no. Son simple combustible. (…) Si a mí me faltara ese combustible, si dentro de mí no hubiera esa especie de cajón de recuerdos, hace tiempo que, ¡cras!, me habría partido en dos. pág.209

En definitiva, todo se ha desarrollado en un lugar inacccesible, similar a una profunda grieta. En el periodo de tiempo que va de la medianoche al alba, ese tipo de lugares abre puertas furtivamente en las tinieblas. En esos lugares, nuestros principios carecen de toda efectividad. Nadie puede prever dónde y cuándo van a engullir esos abismos a una persona; dónde y cuándo van a escupirla.pág.219

-¿Sabes? Nuestra vida no se divide entre la luz y la oscuridad . No es tan simple. En medio hay una franja de sombras. Distinguir y comprender esos matices es un signo de una inteligencia sana. pág.230

Haruki Murakami, After Dark, Tusquests, 2008.

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la chica que soñaba... Una buena manera de despedir el Otoño, terminé el libro. Otra vez a esperar, ahora será el último. En este Lisbeth ha sido la protagonista. Como en la novelas de toda la vida, conocemos su pasado, entendemos por qué es como es; también va creciendo, cambiando. Ha hecho algo sorprendente e impropio de ella en este tiempo que no la hemos visto. Sigue creando complicidad y simpatía, al menos a mí y a los personajes de la novela que han tenido más relación con ella.

Sin tener en cuenta el prólogo, la novela ha ido ganando tensión, desde un apacible principio en las playas del Caribe, con todo lo que tiene el Caribe y más si está Lisbeth Salander por allí. Se han complicado las tramas y el lector está como los primeros espectadores de la televisión, con más información que los personajes y mordiéndose las uñas por no poder meter la cabeza a través de las páginas y avisar. La tensión también aumenta por el peligro que va acechando a los personajes.

La visión que da de la mayor parte del periodismo, más que una crítica, es una realidad que vemos cada día. Resulta contradictorio que cuanto más fácil es acceder a la información, más engañado se pueda estar. Lo mismo ocurre con la corrupción en esos personajes misteriosos que controlan todo, en el bando de los delincuentes y en el de los que deberían ocuparse de ellos.

El final deja una desolación doble: Hasta el verano no hay más y será la última. Supongo que conoceremos a la hermana de Lisbeth. No sé qué pasará con ella, con ella y Blomkvist, ni con Millenium

¿Cómo celebraría las navidades? Supongo que con un paquete de Billys Pan Pizza, café, leche y Malboro.

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 laloli_dragonYa están los libros para regalo preparados. Los juveniles ocupan la mayor parte de las estanterías. Manadas, ¿o serán bandadas?, de dragones se hacinan en los expositores, vampiros, el último de la autora de Harry Potter, supongo que así se la conocerá en tiempos venideros.

 Hay diferentes tipos de escritor. Los hay para toda la vida que no pueden hacer otra cosa que escribir y mejoran con el tiempo, mueren escribiendo. De estos hay muchos en la Historia de la literatura, uno de mis favoritos desde que dejé de leer a Los cinco es Pío Baroja, porque me gustan las novelas y por el personaje, con su boina y su bata, sin tonterías, pero escribiendo siempre, sin distraerse; si no, les pasa como a los deportistas que se dedican a hacer anuncios de televisión, en cuanto empiezan con la tele se acabó, empiezan también a perder. Es lo único que sé de deportes.

Javier Marías, en entrevistas por el final de su trilogía, decía que escribiría cuentos, pero no podía ya volver a crear otro mundo a su edad, que ya lo había contado todo. Es un caso de lucidez, de no estropear una buena obra. Una cosa es ser escritor y otra tener la facilidad que les da el oficio y la costumbre para llenar folios a veces mediocres. Esto pensaba yo al ver el último libro de la autora de Harry Potter, ya sabéis que me gustó. Le ha dedicado su vida hasta que terminó los siete y ahora…pues espero que no se dedique a hacer libros para niños en serie, ambos, algo muy frecuente. Me molestan especialmente los libros que salen como rosquillas para el público adolescente. Veo a mi pobre Dani leer cada uno…Si de pequeños consumen libro-rosquilla ¿Qué leerán luego? Pues lo mismo, lo del expositor de al lado de los dragones. Los de escritores crecidos, que todo el mundo lee, que se regalan, que sueltan discursos y máximas. Mientras, aguantan el tirón. No voy a dar nombres, porque no los voy a leer y si lo he hecho, buen rebote que me ha costado, de los de…si ya lo decía yo… para que le habré hecho caso a este…me podría haber comprado unos pendientes o unos langostinos…Pues eso,  que dragones ha habido de toda la vida y hay muchas leyendas, cuentos..ahí dormidos que los adolescentes podrían leer, no sé el truco, pero creo que es el tema: las aventuras, el misterio, el amor…lo que puede atrapar a un lector a esas edades y todo esto lo hay en la literatura bien escrita de toda la vida, junto a los dragones.

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Camino de perdición

Este no es un libro para leer de un tirón. Cada página te trae ecos de toda la literatura. Hay que pararse de vez en cuando para ver cómo se ha descrito algún objeto, lugar o personaje, incluso algún detalle pequeño: una imagen, una palabra…Es un libro para pasearlo.

 Iniciamos un viaje peculiar con un héroe solitario, no tiene caballo, pero tiene su fiel coche, la Oruga. Su viaje será más quijotesco que heroico. Por su oficio, viajante se llamaba antes, recorre lugares sórdidos que tienen una intemporal atmósfera de novela de posguerra. Sebastián Odollo, así se llama el protagonista, Tiene una misión, que se une a su ruta de trabajo: encontrar a un compañero, Emilio Curto, que no da señales de vida.

 Comienza el viaje encomendado por su jefe. Se va encontrando con diferentes personajes que espera y otros que le salen al paso. Odollo, como un don Juan sobre ruedas, va dejando y volviendo a mujeres que están en las paradas de su ruta: MªAntonia, Marina; Onelia…Ninguna parece impaciente por su regreso, son encuentros, más o menos complicados para el protagonista, en el camino. En algún caso la complicación viene de manos de un marido furioso. Aparecen otros personajes peculiares como Dídimo, Sirio, Alceste o Macrino. Todos tienen su propia aventura en la que implican al protagonista: compañeros de trabajo que se unen en auxilio de un novio sin boda, en el rescate de un amigo que ha acabado en la locura, de ladrones y aprendices…

Mi aventura preferida es la de Sirio, hermano de Marina, una de estas mujeres reencontrada. Es un personaje extraño y protagoniza un apartado titulado Hamelin. La historia es muy simple: Sirio es sonámbulo y por las noches vaga por las calles y, de paso, efectúa pequeños robos. La narración del episodio es literatura pura: consigue crear un mundo propio para el personaje, dentro de la propia novela, y que te atrape. El título: Hamelin, ye te sitúa en una atmósfera especial, se ve completa su dimensión al terminar de leer toda la historia, que continúa en otros apartados: El centro del mundo, El refugio… Las calles se van transformando, dejan ver nuevos caminos desconocidos para los transeúntes normales y facetas misteriosas de Sirio. Dejo algunas citas del libro y sigo mañana.

 

(…)La Oruga se había detenido. Sebastián reposaba la cabeza sobre el volante.

—Tres prendas quisiera darte, hijo—dijo ella—. Las tres para que las conserves como el tesoro que para mí fue aquel pañuelo. La primera, esta piedra que acabo de coger en el camino. La segunda, este alfiler que está prendido en la solapa de mi bata. La tercera, esta miga de pan que recogí en un bolsillo del pantalón de tu padre antes de enterrarlo.

Sebastián se incorporó. El resplandor morado teñía la distancia por donde la imagen parecía buscar el regreso al retablo.

—Cuida tus pasos —dijo ella—, cuida el camino por donde la noche acecha con malicia y la mañana  tuerce el sentido de la dirección verdadera. Voy a velar por ti, no desesperes. Y perdona a Cenia, es tu hermana y no tuvo suerte con ese botarate con el que se casó.

pág.39

 

EL CONSUELO

—Una sopa —dijo don Parco hundiendo la cuchara en el líquido confuso que rebosaba en su plato— es un consuelo vespertino para las ánimas del purgatorio, quiero decir para cuantos todavía subsistimos en este valle impío, ajenos en igual manera a los reclamos de la gloria y a los dictados del infierno.

Sebastián observó cómo la cuchara de don Parco removía con acompasado ritmo, sin verter ni una gota, el líquido que bordeaba los extremos de la loza. Un mar di-minuto de amarilla superficie que escondía en sus profundidades el temblor de algunas larvas, el movimiento indeciso de unos fideos escuetos.

-—Sin ella somos poco menos que nada —aseguró don Parco tras llevar la primera cucharada a la boca— ya que las ánimas del purgatorio a otro consuelo nutritivo raramente podemos aspirar, pues la sopa es el único alimento propicio de la pena, una sustancia tibia que la respeta y hasta la adorna.

La superficie del plato de don Parco iba decreciendo con el mismo orden acompasado con que se incrementaban las cucharadas y, cuando Sebastián había logrado sorber media docena, el fondo del de su acompañante de mesa mostraba la soledad de dos fideos en el vacío de la loza.

pág. 46

 

—El viajante es un viajero profesional, amiga mía —dijo complacido—, lo que supone que en sus viajes no hay aventura porque no hay ningún destino incierto. El profesional del viaje lleva numerada la ruta y no va a otra cosa que a cumplir los débitos de su profesión. Viajas los objetos que vendes, las prendas, los utensilios, la maquinaria, lo que quiere decir que transportas lo que comercias, que llevas lo que ofreces para que lo vean y lo compren. Es de todos los viajes el más rutinario. ¿Cuál pudo ser el mejor? Sería muy difícil distinguir entre lo que casi siempre es lo mismo.

págs.130-131

 

Sebastián se había acercado al escaparate. La única luz que reblandecía las sombras de la tienda llegaba a través de él. Vio la espalda del atril que sujetaba el misal y, tras la luna sucia, un resplandor que iluminaba el mundo en la distancia del soportal.

—Somos sonámbulos —le escuchó entonces afirmar a Alcestes— y mantenemos cierta confraternidad para que, al fin, nos siga siendo posible sobrevivir en este barrio fantasmal abandonado en el error. Bien sabemos que, por otra parte, hay muchos mundos en el mundo pero no todos pueden comprobarse.

pág.180

 

 

 

 

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¡Qué frío! Me da pereza asomarme a las ventanas blogueras, pero me pueden las ganas de cotillear. Como decía en la ventana anterior, ya tengo mi La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, promete: 749 páginas. Estupendo para el próximo puente. Parece que la tercera parte no va a tardar mucho. No lo he empezado, es una Loli-norma: Cuando se empieza un libro tan emocionante es para leerlo del tirón. De lo que quería hablar es de los anuncios que llegan anticipando la navidad. Los de siempre, perfumes, juguetes…Y uno que odio: el de los bombones, sea quien sea la anfitriona que los ofrece en una perfecta pirámide de pelotitas doradas. Siempre es igual, pero igual de malo. Además, los bombones también son malos, con una pasta de galleta para que no se espachurre la odiosa pirámide de la señora de plástico, con trocitos de ¿almendra? Para que nos hagan atragantarnos y toser, siempre hacen toser. Es un peligo ir de visita en estas fechas por el alto número de posibilidades de que te ofrezcan un bombón de estos, te obliga a decir verdades a medias: las muelas, la dieta, voy a comer pronto…

Ahora los buenos, como esperado, el de la lotería, siempre es bueno, lo cambian y podemos superar que haya desaparecido el señor calvo.


 

Pero mi anuncio preferido esta vez es de coches. Me produce cierta contradicción, varios anuncios estupendos y, al mismo tiempo, noticias continuas de despidos. Me refiero al coche “que juega con la ciudad”

 

 

 

Siempre son buenos los de Martini, construyen pequeñas historias, nos tienen acostumbrados, así que cuando aparecen te dispones a ver qué cuentan esta vez. Es de los pocos con personaje famoso que no resulta fuera de sitio, interpreta su papel, no solo pone su cara bonita, que la tiene.


 

No sé si realmente esto vende, lo del famoso en los anuncios, la mayoría me resultan pedantes, sobre todo cuando se trata de buenas obras.  La reacción lógica es la de …y este qué me va a contar, al menos entre mis vecinas, que la crisis se nota en unos más que en otros; siempre fastidia que los privilegiados por la vida encima hagan de Pepitos grillo del resto. Siguiendo con mi antimitomanía compulsiva, anuncios que dan mucha pereza, los de discos, siempre los mismos con la decimonovena versión de lo mismo, así ya se puede y si no se cantan unos a otros, en fin cada uno hace lo que puede, pero aburren. ¿Alguien los compra? ¿Por qué no se anuncian libros, salvo los premios Planeta? ¿Será que se venden solos?

Por cierto, para otro día, una buena noticia: Juan Marsé gana el premio Cervantes. Merece espacio propio.  Bueno, cierro la ventana que se me enfría el Blog.


ventana

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