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Archive for 31 enero 2009

la-dama-del-lago

   La clave del asunto está en el título La dama del lago, alrededor de esta mujer y de este hallazgo se configura toda la trama. Parece que todo se va resolviendo, que cada cadáver tiene su explicación, pero nada se aclara hasta las últimas páginas. Cada personaje tomará su lugar, las relaciones entre unos y otros salen a la luz. Por supuesto, Marlowe va encontrando y colocando todas las piezas. Los personajes son familiares por las adaptaciones al cine de la novela negra.  Llevan el peso de la trama los personajes femeninos, aunque estén muertos, a mí me gustan estos que no aparecen o lo hacen al final, pero todo gira en torno a ellos, como en Rebeca o Laura, son de este tipo. Es entrañable el comisario Jim Patton interesado en su próxima jubilación y en continuar en su puesto hasta entonces, aparentemente desidioso, pero pieza fundamental para organizar los movimientos de la historia. Como contrapunto los policías jóvenes, matones o con pocas luces. En general, salen ganando los personajes femeninos, aparte de Marlowe quien no pierde los nervios nunca, a pesar de las tortas que recibe durante toda la novela. 

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Ahora voy a contar el argumento, no suelo hacerlo, pero es un ejercicio de memoria como ese que venden de los “sudokus”, pero más entretenido, supongo. De todas formas lo importante es su desarrollo.

 Derace Kingsley contrata a Marlowe para encontrar a su mujer, Crystal Kingsley, desaparecida desde hacía un mes. Su motivación es el temor a un escándalo, A lo que era proclive Crystal por su vida inclinada a la diversión y cierta tendencia a pequeños robos, todo por aburrimiento, probablemente. Derace Kingsley a quien ama es a su secretaria Adrienne Fromsett, con quien mantiene una relación. Creen que su esposa ha huido con Chris Lavery, definido por Marlowe como “Un metro ochenta de típico destructor de hogares. Unos brazos para tenerte bien abrazada y todo el cerebro reducido a una cara bonita” pág.15. La última pista es un cable de Crystal anunciando su huída con Chris, que él negará, y la notificación del abandono de su coche en el parking de un hotel. Desapareció de una cabaña que tenían en el lago del Pequeño Fauno, también de su propiedad, vigilada por Bill Chess y su esposa.

Marlowe empieza por visitar a Lavery, aquí conoce a los nuevos personajes: El vecino de la casa de enfrente, el medroso doctor Almore, quien le denuncia por estar frente a su casa en el interior del coche. Llega un policía, Degarmo, le interroga con poco tacto y también, sin querer,  le da información decisiva posteriormente. Es de los policías-matones, su primera aparición: “una manaza llena de pecas se apoyó sobre el borde de la ventanilla”pág.34

En el lago del Pequeño Fauno, cerca de San Bernardino, aparecen el resto de personajes: Bill Chase, quien lleva una pierna ortopédica que limita sus movimientos, vigilante de la propiedad a cambio de una cabaña para vivir. Su esposa Muriel también había desaparecido dejando una nota. Durante la visita de Marlowe llegan hasta el lago donde descubren el cadáver de una mujer ya descompuesto, Chess la reconoce como su esposa por la ropa, lleva un gran collar verde que no cuadra con un suicidio para Marlowe. Este va a avisar  a la policía  y se encuentra con uno de los personajes más entretenidos, el jefe de policía y de casi todo en el pueblo,  Jim Patton, su postura habitual es mantener las manos cruzadas sobre el estómago, lo describe “tan peligroso como una ardilla y mucho menos inquieto”pág.58. Van todos al escenario del crimen, lo es, Bill Chase es detenido y puesto en libertad al poco tiempo.

Nos queda un grupo de personajes más siniestros. El vecino de Lavery, el doctor Almore cuya principal ocupación era atender a clientes ricos tras sus juergas, los ponía en condiciones, les administraba las drogas que necesitaban para poder llevar ese tipo de vida. Era viudo, su mujer Florence, también de vida extravagante como el círculo en el que se movía, había muerto. Oficialmente, se suicidó en el garaje inhalando el humo del tubo de escape. Marlowe visita a sus padres, los Greyson, que creen en la culpabilidad de Almore a quien no le convenía la vida escandalosa de su mujer. Habían contratado a un detective privado, Talley, quien fue detenido por conducir borracho, una trampa de la policía de Bay City, que también intentarán tender a Marlowe para quitarlo del medio. Entre la policía de esta ciudad hay un personaje sensato, para fortuna de Marlowe, el capitán Webber. Almore tenía una amiga, Mildred Haviland, la enfermera de su consultorio. Es la pieza clave. Ella mató a Florence Almore e hizo que el doctor la encubriera para no implicarse. Había estado casada con Degarmo y ella era, también la supuestamente ahogada Muriel Chess. Mató también a Lavery que se cruzó inoportunamente en su camino, quien podría descubrirla cuando se hacía pasar por Crystal Kingsley que era la mujer ahogada en el lago, por Mildred también. Bueno, ¿quién mató a Mildred?  Su primer marido: Degarmo “demasiado policía para dejar que ella escapara de más crímenes, pero no lo suficiente policía como para arrestarla y dejar que se supiera todo lo sucedido.”pág.277

bay-city  No los recuerdo, pero leí hace mucho los relatos que Chandler refundió para hacer esta novela, un día los releeré, el libro es de los que ha sufrido una metamorfosis y ha pasado a ser de hojas beige cada vez más oscuro, vamos de bolsillo, de aquellos de Bruguera. De cuando leía sin gafas. No he visto la película, he encontrado un vídeo en Youtube, parece que hicieron un experimento narrativo convirtiendo a la cámara en un personaje para conseguir mayor subjetividad, esto lo he leído ahora buscando la película. No tiene críticas muy buenas. Dejo el vídeo y algunas perlas:

 

-Se necesita algo más que un detective privado para causarme molestias –dijo. 

-No, no se necesita. Un detective privado puede molestar a cualquiera. Es tenaz y tiene infinita paciencia. Se le paga por su tiempo y él puede emplear su tiempo tanto para molestarle a usted como para cualquier otra cosa.pág.25

 

Dejé que su ofrecimiento cayese en el vacío, balanceándose al caer como una pluma mugrienta.

-¿Cuánto hace que estaba aquí?

-No lo sé –dije.

-Haría como un año y medio –dijo el polizonte pensativamente-. ¿Hicieron alguna referencia a ese asunto los periódicos de Los Ángeles?

-Un parrafito en las noticias del condado –le contesté, sólo por mover un poco la boca.pág.156

 

-¡Oh, cállese! –dijo.

Le hice un guiño.

-¿Qué clase de muchacha se ha creído que soy? -bramó.

-Llego demasiado tarde para poder decirlo.

Ella se ruborizó, pero esta vez el rubor se extendió delicadamente por todo su rostro. Pág.148

 

-Conozco a un periodista que trabaja en la cloaca que llaman aquí periódico. No se realizó investigación ni tampoco autopsia. Si alguna prueba se llevó a cabo, nada se dijo acerca de ello: Aquí no hay juez titular. Los empresarios de pompas fúnebres actúan como jueces de turno, una semana cada uno. Son muy buenos lacayos de la pandilla política, naturalmente. Una cosa como ésta es fácil de arreglar en una ciudad pequeña, si alguien con la suficiente influencia lo desea así. Condy tenía mucha en ese tiempo. Pág.142

 

Les dije:- Parto de la base de que ustedes no son un hatajo de estúpidos. Las ropas han sido confeccionadas por un sastre y es muy fácil seguirles la pista. Al decírselo les he ahorrado una hora de trabajo.pág.162

 

Conocí a una chica que vivía en la calle Veinticinco. Era una preciosa calle y ella era una chica igualmente preciosa a quien le gustaba Bay City. Ella jamás habría imaginado los suburbios de negros y mexicanos que se extendían hacia el sur de los barrios urbanos. Ni habría sospechado tampoco la existencia de los tugurios de la ribera que se desparramaban sobre la chata playa, más allá de los acantilados; los salones de baile llenos de sudorosos parroquianos, los fumaderos de marihuana; las zorrunas caras observando por encima de los periódicos en desiertos vestíbulos de hoteles; ni los rateros, vagos, borrachos, prostitutas, etcétera. Me levanté para aproximarme a la puerta. No había nadie. Las luces del pabellón eran veladas y silenciosas. Los negocios en la cárcel no parecían muy prósperos.

Miré mi reloj: las nueve y cincuenta y cuatro. Hora de volver a casa, ponerse las zapatillas y jugar una partida de ajedrez. Hora de tomar una buena bebida helada y fumar una larga y tranquila pipa. Hora de sentarse con los pies en alto y no pensar en nada. De comenzar a bostezar sobre una revista. Hora de convertirse en ser humano, un hombre de su casa, alguien sin otra cosa que hacer que descansar y aspirar el fresco aire de la noche, reuniendo energía para la jornada del día siguiente.págs.189-190

 

Estábamos en el sexto piso. No había cortina. Saqué la cabeza y me encontré frente a la oscuridad y una delgada fila de árboles en una calle estrecha. Miré a un lado y vi la ventana del cuarto de baño contiguo, que no se encontraba a más de un metro de distancia. Una bien alimentada cabra montesa podía haberlo recorrido sin mayor dificultad. El asunto era si un vapuleado detective privado sería capaz de hacerlo, y en caso afirmativa, cuál sería la cosecha a recoger.pág.229

Raymond Chandler, La dama del lago, El País, serie negra, 2004.

La novela es de 1943.

 

 


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Claire Fontaine, mis favoritos  En rojo, formato muy útil.

 

     Un tópico de seudobuenlector es aquello de  “me encanta el olor a tinta” , “a libro nuevo”, etc. al igual que los no-lectores se agarran a aquello de “¡qué caros son los libros!”, yo no soy ni una cosa ni otra. En cuanto a papel, me gustan las papelerías con cartulinas, hojas de distinta textura, papeles decorados, sobres…todo muy colorido y abundante. Babeo igual que lo hago en una buena ferretería llena de cajoncitos con sabe dios qué pegado en el frente, todo de madera o en una mercería,  cambiando los tornillos por hilos, gomas y encajes. Ya lo sé, otro tópico, pues sí.  En el caso del papel, disfruto coleccionando libretas, libretitas, plumas, bolígrafos, etc. Son mis souvenirs en los viajes a cualquier sitio. Os dejo testimonio de una antigua alma gemela también preocupada por el papel, plumas y todo eso…San Isidoro:

Del papel

En la ciudad de Menfis, de Egipto, fue donde primeramente se usó el papel; ya dijo Lucano (4, 135): (…) «Las cartas se hacen en Menfis con papel que absorbe.» Llama al papel húmedo bibula porque absorbe el agua.

(…)

De los pergaminos

        Los reyes de Pérgamo fueron los primeros que, cuando necesitaban escribir, usaron membranas, que de su origen recibieron el nombre de pergamino, que conservan hasta hoy. Se llaman membranas porque se obtienen de miembros de animales.

        Primeramente se hacían de color amarillo; después aparecieron en Roma los pergaminos blancos, comprobándose que no eran convenientes, ya porque fácilmente se manchaban, ya porque dañaban la vista de los lectores, cosa que era tenida también cuenta, que los arquitectos de más nombre prohibían poner en las bibliotecas techos dorados y pavimentos que no fueran de mármol de Caristo, porque este mármol, con su color verde, apagaba el fulgor del oro y era alivio para los ojos.

        Por esta razón los cambistas ponen sus denarios sobre paños verdes y los tallistas de gemas tienen ante los ojos dorsos de escarabajos, que son muy verdes, y los pintores hacen lo mismo, para que descanse la vista, con el color verde, en medio del trabajo.

        Las membranas son blancas, terrosas (amarillentas) o purpúreas. La blanca es el color natural; la terrosa es de dos colores: se tiñe por una parte color de amarillo, acerca de lo cual dice Persio (Sal, 3, 10): (…) «Ya está el líber, y la membrana de doble color limpiada de pelos.»

        La purpúrea es la que se tiñe de color rojo, para que destaque en ella el oro y plata de las letras.

De la manera de hacer los libros

Algunas clases de libros entre los gentiles tenían determinado tamaño. Los versos y epístolas tenían forma más pequeña; pero las historias se escribían en libros mayores, y no solamente en papel o membrana, sino en membrana hecha del redaño de los elefantes, y también con un papel formado de hojas de malvas y palmeras.

        De esta clase hace mención Cinna cuando dice (11): (…) «Te he traído en calidad de regalo, en una navecilla prusiaca, estos versos muy trabajados al resplandor de lámparas arateas, por las cuales conocemos los fuegos aéreos, y están escritos en un seco papel de ligera malva.»)

        La práctica de recortar los libros existió primeramente en Sicilia; pues al principio sólo se alisaban. De donde dice Catulo (1,1): (…) « ¿A quién regalo este nuevo librito de gracia alisado con la seca piedra pómez?»

De los nombres de los libros

        Códex (códice) se llama el libro de un solo volumen, aunque contenga varias obras. Se llama códex por traslación, tomado de caudex, tronco de los árboles, que se compone de muchas ramas; así también el códex tiene muchos libros.

        Volumen (rollo): se llama a volvendo, de revolver, y así se dice entre los hebreos el volumen de la ley y los volúmenes de los profetas.

        Líber es la membrana que tienen los árboles entre la corteza y la madera; de ella dice Virgilio (EgL, 10, v. 67): (…) «El liber se seca en el alto olmo.» De aquí vino el nombre de libro, porque antes del uso del papel y membrana animal se hacían los libros de esta membrana vegetal, que se llama liber, de ahí también que a os copistas se les llamara librarios.

De los que hacían los libros y sus instrumentos

        Los librarios (copistas) antes se llamaban bibliopolas, del griego biblon. Los librarios se llaman también anticuarios’, pero propiamente librarios son los que escriben tanto los libros antiguos como los nuevos, y anticuarios los que solamente copiaban los antiguos, y de ahí tomaron su nombre.

        El nombre de escriba, o escribiente, viene de escribiendo, expresando su oficio el mismo vocablo.

        Los instrumentos del escriba son la caña y la pluma. El primero está tomado del reino vegetal, y la pluma es de ave. Su extremidad se divide en dos, conservando la unidad de la pluma, significando que en aquella división que se hace en el extremo fino de la pluma se representan el Antiguo y el Nuevo Testamento, con los cuales se expresa el sacramento de la palabra, difundida por la sangre de la pasión.

        Se llama cálamo porque pone la tinta sobre el papel. Los marinos usan este verbo calare en el significado de poner.

        Penna (pluma) viene a apendendo, esto es, volando. Pues, como se dijo, son pluma de ave.

        Folia (hojas) de los libros. Se llaman así o por la semejanza con las de los árboles, o porque se hacían exfollibus, de fuelles, esto es, de pieles de animales. Las caras de estas hojas se llaman páginas, porque compinguntur, van unidas.

        Verso, llamado así por el vulgo porque se escribía a semejanza de como se ara la tierra: empezaban llevando el estilo de izquierda a derecha, después lo llevaban más abajo, y empezaban de nuevo el movimiento otra vez a la derecha; y a la vuelta que dan los bueyes cuando aran para empezar otro surco le llaman los rústicos verso.

        Scheda (esquela): se llama así el escrito que está sometido a corrección y no está aún redactado en libros. Es vocablo griego, como también es griega la palabra tomo.

Lo he tomado prestado de la Historia de la Literatura universal, de Martín de Riquer y J.M. Valverde, de los pocos libros formato enciclopedia que han entrado en mi casa, es decir, que se lee aunque sea incómodo, no sé si han editado un formato más ligero.

 

San Isidoro no habló de ellos de milagro.

San Isidoro no habló de ellos de milagro.

http://www.clairefontaine.com/Clairefontaine-Rhodia/Les-filiales/Clairefontaine-France.html

 

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khipu_craigcutler

  Siempre soy optimista cuando empiezo un libro, puesto que alguna razón me ha llevado a leerlo: el tema, el título, el autor, alguien “de fiar” me lo ha recomendado, o asuntos más peregrinos como la portada. En este caso fue que creí en las promesas de la cubierta del libro: novela histórica y de aventuras más el fantasmal Buque negro, jesuitas, búsqueda de la ciudad perdida, princesas incas y la escritura a través  de los quipus. Todo esto avalado por el Premio primavera de novela. Había leído el primer libro del autor: La llave maestra. Lo que no puedo negar es que se aprende mucho, léxico incluido,  y que son temas que me resultan muy interesantes. Ambas novelas caen en los mismos tropiezos para el lector: un exceso de datos, más en la segunda, hace que la historia se vuelva difusa. Una árbol genealógico no hace que te familiarices con los personajes, demasiados. Llegan a verse como una multitud en la que no distingues rasgos, no se hacen cercanos.

 También me resultaba molesto y me llevaba a perderme la perspectiva del narrador, narra en tercera persona, pero parece una primera. Siempre estamos al lado de Sebastián de Fonseca. Sus enemigos parecen títeres de fondo, ya sabemos quiénes son, no hay mucho misterio, aunque se van dosificando los porqués. Así quedan simplemente como malos, que es aburrido.

 Aparece de nuevo la táctica de alternar dos épocas como en la Llave maestra, inclina la balanza hacia la historia,  la parte de aventuras se resiente,  se ralentiza. La parte de la Crónica en sí misma está más conseguida que la del siglo XVIII, cuando se termina la lectura se hace mucho más pesada.

 Los misterios se posponen, dices…bueno pues ya me enteraré. Se dejan atrás asuntos e historias que apetecía recorrer. La sensación es que de esta novela salen cuatro, que sobran muchas páginas. Yo me quedaría con la historia de Quispi Quipu, es la línea más clara que podría llevar al final sin tanta vuelta, es el personaje más real, sientes empatía por ella y su historia, además de ser el núcleo del argumento.  El nudo de sangre queda perdido entre la maraña de detalles y aparece de vez en cuando.

 Creo que voy a buscar una de detectives de toda la vida, bien rapidita y con poca gente. Tengo que prepararme para otro novelón, que es lo que a mí me gusta.

Agustín Sánchez Vidal, Nudo de sangre, Espasa Calpe, 2008

Y si pensamos por tramas, si necesitamos organizar nuestras ideas por redes, ¿por qué no escribir con hilos y nudos? ¿Por qué no tejer los textos? ¿No es lo que hacemos cuando anudamos un pañuelo o un dedo alrededor de un dedo, para acordarnos de algo? O al rezar el rosario: sólo son nudos en una cuerda, pero si se conoce lo que significan, también sirven para contar una historia. pá.93


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Premio pereza

hola

Uno de los buenos propósitos de este año, y de todos los últimos…, ha sido vencer esta pereza que me dan ciertos sucesos, libros, personas, hay de todo. Normalmente me bullen por la cabeza y ahí se quedan hechos humo.

Voy con el Premio Nadal. Me da mucha pereza ver siempre las mismas caras en los periódicos, la televisión…en los libros. La novela ganadora no la voy a leer porque no he leído ninguno de los que ha escrito su exultante autora y no veo el momento de hacerlo. No voy a decir si son buenos o malos, probablemente sean estupendos, pero hay miles de lecturas desde que el ser humano descubrió el otro lado, el de la ficción, que son muy buenas, comprobado, lo sabe todo el mundo, vamos. También sabemos todos que no nos va a dar tiempo en una vida de leer casi nada. Así que leeremos lo que nos atraiga y motive, aunque no seamos alumnos de ESO.

Otro tema que aumenta mi pereza hacia un buaf: las crónicas del premio, (copia-pega) No me interesa nada la vida real de los escritores ni artistas en general, salvo que haga más de un siglo que estén muertos.  Mi lado es el de la ficción, ¿qué me importa cómo recuerda a sus amigos, aunque sean personajes de mi agrado y que ya he leído?, no queda bien; para qué mezclar, si salen, quien lo lea lo verá, imagino que con nombres y apellidos. La mezcla que augura: Peter Pan, fantasmas…tremendo.  Sim embargo, es uno de mis libros pendientes el premiado el año pasado: Lo que sé de los vampiros.  No sabía que el autor había muerto, pero la historia, incluso la portada son muy apetecibles. Está en mi pila de libros pendientes.

Volviendo al tema, si siempre ganan los mismos ¿qué será de los que escriben muy bien y no conocen a nadie? ¿Qué será de nosotros pobres lectores que nos perderemos obras estupendas a causa de esta repetición de caras, de famas, de méritos vitalicios que sirven para todo?

Este síndrome de pereza vital se agrava cuando las caras repetidas son muy jóvenes, ¡dios mío!, me jubilaré antes. Los veré toda mi vida ganando premios y contando batallitas. Es el sentimiento inverso al de descubrir un escritor bueno que se dedica a lo suyo, al que podré leer durante años.

Pues ya está, me lo quité de la cabeza.

 

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 Truco para pasar de una época de trabajo a unas efímeras  vacaciones (todas lo parecen) y vuelta:

Enfrascarse en un maratón de series. Es rápido, cómodo, ficción al fin y al cabo. Las hay muy buenas. No hay que abusar porque podríamos hartarnos y adiós remedio. Es una terapia estupenda para situaciones que requieran una especial concentración, un aislamiento del perturbador mundo real. De la serie a lo que sea: trabajo, lectura, escribir, etc. La mente no se dispersa, la mía es muy díscola y no puede parar en un solo asunto. Cuando estoy de buenas lo llamo curiosidad, de malas sueño que tengo una olla a presión en el lugar de la cabeza, de aquellas que llevaban un silbato como si fuesen máquinas de vapor. Mis vecinas hacen ganchillo, decoupage o similares, creo yo que con la misma finalidad, sobre todo si sus maridos se han jubilado.

 Estas vacaciones tontas son un momento propicio. Le ha tocado el turno a Expediente X, una de mis series inalterablemente favoritas. Las películas que han hecho no pienso verlas, no quiero ver cómo estiran y estropean buenos guiones. Creía que no había visto las últimas temporadas, pero sí he visto la mayoría. En su día lo hacía por la televisión “normal” entre anuncios, cortes y cambios de horario. He empezado en la séptima y me sigue gustando igual. La veo doblada, pero me parecen buenos los diálogos, las historias que cuentan, la ironía con que se plantean los temas (por ejemplo, el episodio 4 de la octava temporada) Me gusta la estética de la serie, interiores pequeños, poca luz, exteriores urbanos, casi siempre o con una tendencia al desierto y la América profunda en los espacios exteriores, la indicación, al inicio de escena, de la hora y lugar; los primeros planos de los personajes; también que tenga una continuidad aún cambiando actores y con personajes nuevos, no como las series horribles que si se dejan pasar cuatro capítulos ya se ha transformado la personalidad de todos los personajes, tipo Falcon Crest,  que es lo que había cuando empezaron a llegar las supermegaseries, hace nada. No veía series yo en aquellos tiempos, me cansaban y nunca he soportado las que duran media hora con otra media de anuncios. Ya se me ha dispersado la olla a presión. Estaba en Expediente X. En la octava temporada aparece, en lugar de Mudler, el agente Dodget (para mí el cybor que le hizo la vida imposible a nuestro Terminator, me daba mucho miedo) Qué manía la de los actores de creerse imprescindibles y pedir más dinero, qué inocencia. La serie siguió igual de buena. Pienso verlo todo, hasta la novena. Seguiré hablando de las series que me gustan, también de las que no y de las que no vería nunca porque después de tantos años me caigo bien. Me espera la olla de verdad, hasta pronto vecinos1


1 Vecinos quiere decir vecinos, vecinas, vecinitos y vecinitas, empecemos bien el año.

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