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Archive for the ‘Al patio de luces’ Category

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Nueva reseña, en la Biblioteca.

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Adios vecinos. Me mudo a otro barrio con mis libros.

persiana

 

 

 

 

 

 

 

 

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Las hermanas grimes  No sé cómo definir la sensación que me ha dejado este libro. Ni me ha gustado, ni me ha desagradado. Desde luego no responde a las expectativas que da: uno de las mejores novelistas norteamericanos del siglo XX. Mucho decir. Es verdad, como dice el principio, no son vidas destinadas a la felicidad, son vidas bastante habituales en cualquier época. Los personajes me han parecido un tanto vacíos, podrían ser cualquiera (incluso de un programa malo de televisión), pero no se pretende eso sino hablar de una familia, de dos hermanas muy diferentes. Tampoco tienen peculiaridades que las hacen únicas como personajes, por ejemplo, se me ocurre no sé por qué, la protagonista de Desayuno en Tiffany’s, Holly, que es una chica superficial y frívola buscando fortuna, pero ¡qué personaje inolvidable! Estas hermanas son superficiales y huecas, pero olvidables. La novela es de 1976,  de manera que la historia que se cuenta no ofrece un punto de vista nuevo, son vidas frustradas y poco más. Hay atisbos que parecen anunciar temas interesantes, pero que terminan y empiezan en dos líneas. Por ejemplo, la relación entre las dos hermanas, la posible rivalidad a favor de Sarah de jóvenes,  con la victoria de Emily que logra una vida independiente y libre, pues queda ahí, como si fuesen vecinas. La vida de Emily con un ascenso profesional que queda en nada, al igual que el desastre final, un poco absurdo, aparece de la nada. También son absurdas las rupturas con sus parejas, sobre todo la última. No sé ve a las hermanas moviéndose en un entorno social, salvo escenas que no dan mucha información. Tampoco hay una visión interior del personaje. El único personaje que me parece más real y conseguido es la madre, Pookie, tiene una personalidad propia, con matices, su vida y su final son coherentes. Probablemente la traducción no ha contribuido mucho, hay momentos que resulta tan monótona y pesada la lectura que se deja la historia para buscar una forma mejor de escribir algún párrafo, no sé cómo sonará en inglés, pero quizás es el problema. Bueno, mejor lo dejo. No me ha entusiasmado. Puede ser que sea lectora decimonónica de novelones atados y bien atados. Voy a buscar algo contundente.  

¿No suena extraño? 

 

 En otra ocasión, cuando llegó enfadado y bebió mucho vino con la comida, se quedó sentado con un vaso de bourbon con agua durante un rato largo, hasta que empezó a hablar de una manera que parecía que nunca iba a terminar.             

 

 

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la-dama-del-lago

   La clave del asunto está en el título La dama del lago, alrededor de esta mujer y de este hallazgo se configura toda la trama. Parece que todo se va resolviendo, que cada cadáver tiene su explicación, pero nada se aclara hasta las últimas páginas. Cada personaje tomará su lugar, las relaciones entre unos y otros salen a la luz. Por supuesto, Marlowe va encontrando y colocando todas las piezas. Los personajes son familiares por las adaptaciones al cine de la novela negra.  Llevan el peso de la trama los personajes femeninos, aunque estén muertos, a mí me gustan estos que no aparecen o lo hacen al final, pero todo gira en torno a ellos, como en Rebeca o Laura, son de este tipo. Es entrañable el comisario Jim Patton interesado en su próxima jubilación y en continuar en su puesto hasta entonces, aparentemente desidioso, pero pieza fundamental para organizar los movimientos de la historia. Como contrapunto los policías jóvenes, matones o con pocas luces. En general, salen ganando los personajes femeninos, aparte de Marlowe quien no pierde los nervios nunca, a pesar de las tortas que recibe durante toda la novela. 

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Ahora voy a contar el argumento, no suelo hacerlo, pero es un ejercicio de memoria como ese que venden de los “sudokus”, pero más entretenido, supongo. De todas formas lo importante es su desarrollo.

 Derace Kingsley contrata a Marlowe para encontrar a su mujer, Crystal Kingsley, desaparecida desde hacía un mes. Su motivación es el temor a un escándalo, A lo que era proclive Crystal por su vida inclinada a la diversión y cierta tendencia a pequeños robos, todo por aburrimiento, probablemente. Derace Kingsley a quien ama es a su secretaria Adrienne Fromsett, con quien mantiene una relación. Creen que su esposa ha huido con Chris Lavery, definido por Marlowe como “Un metro ochenta de típico destructor de hogares. Unos brazos para tenerte bien abrazada y todo el cerebro reducido a una cara bonita” pág.15. La última pista es un cable de Crystal anunciando su huída con Chris, que él negará, y la notificación del abandono de su coche en el parking de un hotel. Desapareció de una cabaña que tenían en el lago del Pequeño Fauno, también de su propiedad, vigilada por Bill Chess y su esposa.

Marlowe empieza por visitar a Lavery, aquí conoce a los nuevos personajes: El vecino de la casa de enfrente, el medroso doctor Almore, quien le denuncia por estar frente a su casa en el interior del coche. Llega un policía, Degarmo, le interroga con poco tacto y también, sin querer,  le da información decisiva posteriormente. Es de los policías-matones, su primera aparición: “una manaza llena de pecas se apoyó sobre el borde de la ventanilla”pág.34

En el lago del Pequeño Fauno, cerca de San Bernardino, aparecen el resto de personajes: Bill Chase, quien lleva una pierna ortopédica que limita sus movimientos, vigilante de la propiedad a cambio de una cabaña para vivir. Su esposa Muriel también había desaparecido dejando una nota. Durante la visita de Marlowe llegan hasta el lago donde descubren el cadáver de una mujer ya descompuesto, Chess la reconoce como su esposa por la ropa, lleva un gran collar verde que no cuadra con un suicidio para Marlowe. Este va a avisar  a la policía  y se encuentra con uno de los personajes más entretenidos, el jefe de policía y de casi todo en el pueblo,  Jim Patton, su postura habitual es mantener las manos cruzadas sobre el estómago, lo describe “tan peligroso como una ardilla y mucho menos inquieto”pág.58. Van todos al escenario del crimen, lo es, Bill Chase es detenido y puesto en libertad al poco tiempo.

Nos queda un grupo de personajes más siniestros. El vecino de Lavery, el doctor Almore cuya principal ocupación era atender a clientes ricos tras sus juergas, los ponía en condiciones, les administraba las drogas que necesitaban para poder llevar ese tipo de vida. Era viudo, su mujer Florence, también de vida extravagante como el círculo en el que se movía, había muerto. Oficialmente, se suicidó en el garaje inhalando el humo del tubo de escape. Marlowe visita a sus padres, los Greyson, que creen en la culpabilidad de Almore a quien no le convenía la vida escandalosa de su mujer. Habían contratado a un detective privado, Talley, quien fue detenido por conducir borracho, una trampa de la policía de Bay City, que también intentarán tender a Marlowe para quitarlo del medio. Entre la policía de esta ciudad hay un personaje sensato, para fortuna de Marlowe, el capitán Webber. Almore tenía una amiga, Mildred Haviland, la enfermera de su consultorio. Es la pieza clave. Ella mató a Florence Almore e hizo que el doctor la encubriera para no implicarse. Había estado casada con Degarmo y ella era, también la supuestamente ahogada Muriel Chess. Mató también a Lavery que se cruzó inoportunamente en su camino, quien podría descubrirla cuando se hacía pasar por Crystal Kingsley que era la mujer ahogada en el lago, por Mildred también. Bueno, ¿quién mató a Mildred?  Su primer marido: Degarmo “demasiado policía para dejar que ella escapara de más crímenes, pero no lo suficiente policía como para arrestarla y dejar que se supiera todo lo sucedido.”pág.277

bay-city  No los recuerdo, pero leí hace mucho los relatos que Chandler refundió para hacer esta novela, un día los releeré, el libro es de los que ha sufrido una metamorfosis y ha pasado a ser de hojas beige cada vez más oscuro, vamos de bolsillo, de aquellos de Bruguera. De cuando leía sin gafas. No he visto la película, he encontrado un vídeo en Youtube, parece que hicieron un experimento narrativo convirtiendo a la cámara en un personaje para conseguir mayor subjetividad, esto lo he leído ahora buscando la película. No tiene críticas muy buenas. Dejo el vídeo y algunas perlas:

 

-Se necesita algo más que un detective privado para causarme molestias –dijo. 

-No, no se necesita. Un detective privado puede molestar a cualquiera. Es tenaz y tiene infinita paciencia. Se le paga por su tiempo y él puede emplear su tiempo tanto para molestarle a usted como para cualquier otra cosa.pág.25

 

Dejé que su ofrecimiento cayese en el vacío, balanceándose al caer como una pluma mugrienta.

-¿Cuánto hace que estaba aquí?

-No lo sé –dije.

-Haría como un año y medio –dijo el polizonte pensativamente-. ¿Hicieron alguna referencia a ese asunto los periódicos de Los Ángeles?

-Un parrafito en las noticias del condado –le contesté, sólo por mover un poco la boca.pág.156

 

-¡Oh, cállese! –dijo.

Le hice un guiño.

-¿Qué clase de muchacha se ha creído que soy? -bramó.

-Llego demasiado tarde para poder decirlo.

Ella se ruborizó, pero esta vez el rubor se extendió delicadamente por todo su rostro. Pág.148

 

-Conozco a un periodista que trabaja en la cloaca que llaman aquí periódico. No se realizó investigación ni tampoco autopsia. Si alguna prueba se llevó a cabo, nada se dijo acerca de ello: Aquí no hay juez titular. Los empresarios de pompas fúnebres actúan como jueces de turno, una semana cada uno. Son muy buenos lacayos de la pandilla política, naturalmente. Una cosa como ésta es fácil de arreglar en una ciudad pequeña, si alguien con la suficiente influencia lo desea así. Condy tenía mucha en ese tiempo. Pág.142

 

Les dije:- Parto de la base de que ustedes no son un hatajo de estúpidos. Las ropas han sido confeccionadas por un sastre y es muy fácil seguirles la pista. Al decírselo les he ahorrado una hora de trabajo.pág.162

 

Conocí a una chica que vivía en la calle Veinticinco. Era una preciosa calle y ella era una chica igualmente preciosa a quien le gustaba Bay City. Ella jamás habría imaginado los suburbios de negros y mexicanos que se extendían hacia el sur de los barrios urbanos. Ni habría sospechado tampoco la existencia de los tugurios de la ribera que se desparramaban sobre la chata playa, más allá de los acantilados; los salones de baile llenos de sudorosos parroquianos, los fumaderos de marihuana; las zorrunas caras observando por encima de los periódicos en desiertos vestíbulos de hoteles; ni los rateros, vagos, borrachos, prostitutas, etcétera. Me levanté para aproximarme a la puerta. No había nadie. Las luces del pabellón eran veladas y silenciosas. Los negocios en la cárcel no parecían muy prósperos.

Miré mi reloj: las nueve y cincuenta y cuatro. Hora de volver a casa, ponerse las zapatillas y jugar una partida de ajedrez. Hora de tomar una buena bebida helada y fumar una larga y tranquila pipa. Hora de sentarse con los pies en alto y no pensar en nada. De comenzar a bostezar sobre una revista. Hora de convertirse en ser humano, un hombre de su casa, alguien sin otra cosa que hacer que descansar y aspirar el fresco aire de la noche, reuniendo energía para la jornada del día siguiente.págs.189-190

 

Estábamos en el sexto piso. No había cortina. Saqué la cabeza y me encontré frente a la oscuridad y una delgada fila de árboles en una calle estrecha. Miré a un lado y vi la ventana del cuarto de baño contiguo, que no se encontraba a más de un metro de distancia. Una bien alimentada cabra montesa podía haberlo recorrido sin mayor dificultad. El asunto era si un vapuleado detective privado sería capaz de hacerlo, y en caso afirmativa, cuál sería la cosecha a recoger.pág.229

Raymond Chandler, La dama del lago, El País, serie negra, 2004.

La novela es de 1943.

 

 


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