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Archive for the ‘Mágicas’ Category

loliluna

Ayer vi,  TVE1,  a Jesús Hermida en un programa especial por los 40 años de la llegada del hombre a la luna. Todo me producía nostalgia. El hecho: yo también me acuerdo de ese acontecimiento de mi infancia. No recuerdo haberlo visto en televisión entonces; mi recuerdo es mi abuelo asegurando que los rusos ya habían llegado y no lo iban contando por ahí, pero que, claro, aquí no lo iban a decir, de todas formas. Eso sí,  lo vio entero por si había alguna irregularidad en la NASA. Más nostalgia: el propio presentador, los tiempos pasados de televisión; fue muy parodiado, pero cuenta muy bien las historias, con detalles y sin prisas. Los invitados estaban más bien de comparsa. Fue un acontecimiento histórico y científico con tintes de ficción. Antes de los tres astronautas, habían ido muchos novelistas, poetas, guionistas…era conocida por los licántropos, los vampiros y los enamorados de postal cursi; otros poetas renegaron de ella y le tiraron piedras. Los programas sobre el Universo (más nostalgia: Cosmos) dejan siempre un ánimo similar a la poesía, de haberse asomado a una realidad demasiado inmensa. A mí me gusta todo mezclado. Me siento muy acompañada por el Universo. Es uno de los pocos referentes seguros, siempre está ahí. Al menos más allá de la atmósfera las cosas funcionan. Visto en directo, en campo abierto, produce algo parecido al síndrome de Stendhal, quizás por las pocas oportunidades de hacerlo.

 http://earth.google.es/moon/index.html

http://www.lanasa.net/

http://www.nasa.gov/home/index.html

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Libros para visitar

 

bnf

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Ya viene

 

  Me gustan los ritos, manías dicen Quique y mi vástago. Me gusta vivir en lugares donde se note el paso de las estaciones, que haga frío y calor. Que el Otoño, mi favorito,  marque el paso. Poder ya vienequitarme el abrigo y la bufanda, poner el edredón en la cama, comer sopa y borrajas… Los inviernos cálidos resultan al final aburridos.

 El Otoño está lleno de pequeños cambios que hacen más llevadera la vuelta al trabajo: nos cambian la hora y parece un regalo matutino, todo se tranquiliza, el sol deja de gritar.

 Ya se aproxima un nuevo ciclo. Estos días han amanecido con una niebla espesa, de cuento. Hacía tiempo que no disfrutaba de la niebla; dejarme los ojos en la línea blanca de la carretera o en los faros del que va delante, casi me hizo olvidar cuánto me ha gustado siempre. La niebla da una atmósfera de irrealidad a lo cotidiano que parece detener el tiempo. Sigo leyendo La muerte de Arturo e imagino muchos paisajes envueltos en ella.

Ya llega: En la calle ya se anuncia la navidad. Ya han colgado la estrella y el Felicidades en el Corte inglés, ya se pueden comprar nacimientos, espumillón, etc. Me gusta la navidad ¿consumismo? nadie te obliga a comprar, ¿hipocresía? la de todo el año, ¿tristeza? bueno, su dosis. Me gustan los relatos de navidad, el Cuento de navidad, Mujercitas con esa cena que llevan a los niños más pobres que ellas…Las películas de navidad, para mí es Matar a un ruiseñor, no sé por qué, yo la veo en navidad.  Es una época de ciencia ficción, se diluyen los años, la sensación es parecida siempre, se borra el tiempo. Bueno, voy a terminar mis libros empezados, para que la navidad me pille con uno de los de siempre ¿Alguna propuesta?

 

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Estoy inquieta. He terminado La historia que me escribe de Fernando Trías de Bés. Desde entonces no he dejado de mirar por encima del hombro, de espiar por las ventanas de mi Blog, no sé…

Voy a mi libro. El punto de partida es este:

El mundo no es más que una realidad imaginada, lo que implica que ambas dimensiones, realidad y ficción, están conectadas. pág.29

Es uno de los temas emocionantes para cualquier lector como dios manda, más si vive en Internet. Un escritor se ve abocado a escribir un libro que lo va a atrapar, engullir dicen ellos, y acabar con él. Su vida, desde que un extraño grupo le propone llevar a la literatura los dibujos de Escher, consiste en huir de esta propuesta, en evitar ser alcanzado por ¿la ficción, la realidad?

 …un juego entre imaginación y realidad con la capacidad de transformar esta última. pág.34

Consigue ganar dieciocho años en esta persecución. Al comienzo del libro te sitúan muy bien en la idea a través de Escher, La cinta de Moebius…

Perfecta analogía gráfica de nuestras ideas. pág.40

Pasa poco más de un tercio de la novela en la huida, con la aparición esporádica de personajes o hechos relacionados con la propuesta inicial. A partir de aquí tiene que rendirse, definitivamente atrapado va a una cita demorada durante toda su vida. El libro va sorprendiendo, porque es una idea difícil de mantener en una novela, pero lo consigue, no es previsible nada de lo que ocurre, ni por donde te lleva(cuidado con los listillos, hay que leerla entera). Los espacios tienen un realismo en su descripción que te permite verlos y visitarlos, pero siempre manteniendo una atmósfera de falso escenario que es la que siente el protagonista, como en El Show de Truman o Pleasantville, eso sí en el mundo de Escher.

Otra trama en la obra es la novela que escribe el protagonista, va dando pequeñas lecciones sobre cómo escribir una novela de éxito, hasta que…

Era como si la novela estuviese adquiriendo cierta voluntad, como si estuviese cobrando vida. pág.142.

Planteamiento imprescindible en este tema, al fin y al cabo, estamos leyendo la novela sobre un escritor de novelas a quien le encargan escribir la novela definitiva que lo convertirá en personaje de novela. Aparecen más personajes atrapados en este juego imaginación-realidad como un quijotesco médico de quien se afirma que:

 La imaginación invadía su realidad. pág.193.

Realmente la estructura de la novela y, sobre todo, el final, responde a la idea de la cinta de Moebius. No os la perdáis. Yo voy a seguir indagando sobre mi realidad ¿realmente vivo aquí en el barrio WordPress, en esta casa llena de ventanas, con mi Dani y Quique…? Es emocionante pensar que quizás alguien me esté inventando y lo lea todo por mí. Me he dado una vuelta por Internet, aprovechando el final del otoño y he encontrado algunas cosas: un vídeo donde el autor de la novela habla sobre ella y como hay gente pa tó, unas construcciones de Escher con legos. Páginas con los dibujos de Escher hay muchas, mi favorito es este:

 

¿Quién nos mira?

¿Quién nos mira?

 

 

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Radio teatro

Acabo de descubrir en la Web de RTVE unos archivos sonoros que me han dejado sin palabras. Antiguos y de programas actuales. ¡Madre mía, cómo hemos vivido sin Internet! Siempre ponen programas interesantes cuando estás haciendo algo y no los puedes escuchar. Hay de todo. También Pod-cast. Con la de horas que pasamos esperando en el ambulatorio, en la cola de los preparados, conduciendo; situaciones en las que no se puede leer. No vas a estar pensando todo el día, tampoco. Te los puedes bajar para tu blog. Cómo me gusta el teatro por la radio, lo vas viendo, para ti, a la vez que lo escuchas: las voces, la dicción. Me han alegrado la tarde.  Ya me veo en mi sillón orejero, escuchando El viaje a ninguna parte, mientras me tomo el té y  mis galletas chiquilín.


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Me he aplicado el refrán para mis lecturas veraniegas. Me gusta aprender algo nuevo de los libros que leo o recordar lo olvidado. Por eso tengo que leer equipada de postits, lápiz, etc. un poco engorroso, pero leo más a gusto, si no se me olvida dónde he leído algo interesante para ahondar, palabras curiosas o, en el peor de los casos, incorrecciones o faltas de ortografía que antes era impensable encontrarlas en obras impresas.

  Expiación se merece su propio espacio. Como ejemplo de un libro leído sin pena ni gloria que me ha llevado a otros temas, este verano tengo el Ladrón de arte de Noah Charney. Lo compré en el círculo de lectores, parecía entretenido. Como novela, bueno, le faltan un par de vueltas. Las novelas que tienen como tema el arte y, como en este caso, escritas por un especialista suelen tener datos interesantes. Esta me ha llevado a visitar cuadros conocidos, a volver a espacios no visitados hacía tiempo como El matrimonio Arnolfini, volver a cada detalle, al simbolismo de todos los elementos, era un lugar familiar, una casa del pasado a la que vuelves y reconoces los rincones. Otro cuadro menos familiar: Los embajadores de Holbein,sólo recordaba el efecto de la calavera, volví al cuadro y sus símbolos, entras en él como en una casa desconocida, de la que te han hablado, llena de rincones para curiosear. También se mencionan grabados de Durero nuevos para mí, supongo que los habré visto antes, pero no los he explorado: El caballero, la Muerte y el diablo, Melancolía y por último San Jerónimo. En la novela no sólo se mencionan, se explican detalles sobre cada uno. Por supuesto, fui rápidamente a buscar los grabados en Internet, los cuadros los pude ver en libro. Puestos a buscar, un tema me llevó a otro…al vanitas como sinónimo de bodegón en arte, a los cuadrados mágicos que aparecen en uno de los grabados de Durero. Bueno, tuve doble ración de lectura, o triple si consideramos también la lectura de los cuadros y grabados.


Se trata de un truquillo denominado «anamorfosis». Holbein es especialmente listo, ya que juega con su propio nombre, que significa «hueso hueco» o «calavera». La anamorfosis es un truco geométrico mediante el cual una forma se pinta de tal modo que sólo se distingue desde un ángulo extremo. La mancha blanca es una calavera de perfectas proporciones. Se cree que el cuadro estaba expuesto en un pasilla estrecho, que uno se acercaría a él por la izquierda, en un ángulo desde el cual la calavera parece informe. Si uno camina ante el cuadro y luego se da la vuelta la calavera se ve. Es un memento morti, algo que nos recuerda que todos moriremos, así que sed buenos, religiosos y todo lo demás. Así, caminar ante el cuadro refleja la propia vida: al principio no se piensa en la muerte, pero cuando uno se acerca al final de la vida, la cara de la muerte se sitúa justo a la espalda, lo mira a uno desde detrás…                                 Noah Charney, El ladrón de arte, Círculo de lectores (Págs.269-270)

 Otra novela, esta fallida, ha sido El quinto mandamiento de Eric Frattini, también en Círculo. Me atraía el tema de la criptografía y el enigmático manuscrito Voynich, pero la novela se va por los derroteros codigodavinchianos y se hace pesada, es más importante la historia de los asesinos que la criptografía, que lata con el tema. No puedo evitar acordarme de la serie ochentena El pájaro espino con aquellos curas que sólo pensaban en el poder. En fin me alejaré de temas vaticanos hasta que se acabe la moda, total ya han desvelado todos los secretos de la historia de la iglesia…

 Otro día, mañana quizás, volveré a mi ventana bloguera para hablar de otras lecturas veraniegas.

 

El caballero, la muerte y el diablo, tres figuras avanzaban de derecha a izquierda, tal vez hacia el estrambótico castillo que se alzaba en lo alto de la colina, a lo lejos. El caballero sonreía levemente, gran parte del rostro oculto por el yelmo, enfundado en una armadura y subido a lomos de un imponente caballo. Era un guerrero que había sobrevivido a numerosos combates, pero dos fantasmas lo acompañaban siempre: la muerte, barbada y esquelética, con una corona de serpientes, se burlaba del caballero sosteniendo en alto un reloj de arena que indicaba que, pese a su destreza en la batalla, su tiempo era forzosamente finito. Detrás del caballero, el diablo, un monstruoso híbrido de macho cabrío con ojos de búho y garras. ¿Estaba dispuesto a atrapar el alma del caballero en cuanto la muerte lo permitiera? ¿Era el caballero malvado o simplemente era malvado haber matado a otros, independientemente del nombre en que se hiciese o la causa que se defendiera? Lesgourges había leído una vez que el caballero era o era el soldado de Cristo ideal, que no temía a la muerte ni al diablo porque Dios estaba con él. «O por lo que sea», pensó Lesgourges.     Noah Charney, El ladrón de arte, Círculo de lectores (Pág.247)

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  Gracias a los dioses que hay canales como TCM que nos salvan algunos días de verano. Este fin de semana pusieron una película de mis años de adolescencia: Almas de metal. En su momento me impactó. Lo mejor de la película era el personaje de Yul Brynner, inocente de mí, hasta me daba miedo. La he vuelto a ver con la fascinación de entonces y con la sensación de un cierto aire de familia. Claro, los Terminators. El personaje del vaquero obstinado persiguiendo su objetivo sin pestañear, la determinación reflejada en su forma de caminar; ni las balas, ni el ácido, ni el fuego eran obstáculos para él. Este Yul Brynner del oeste, sin duda, era el antepasado del personaje inquietante de Terminator, sobre todo del malo de la segunda película, vestido de impoluto policía deshaciéndose y rehaciéndose, ambos con la misma mirada, la misma forma de moverse, esquivando obstáculos similares.  terminator2-3.jpg La idea de fondo también se repitió después: un parque temático, en este se recrean tres mundos: El oeste, aquí están los protagonistas, el medieval y el romano. Al igual que en su réplica posterior, empiezan los fallos: serpientes-robot que muerden y matan, máquinas que se rebelan, clientes confiados que son asesinados por las máquinas, los técnicos que quedan encerrados mientras se agota el aire y son incapaces de detener el mundo que han creado.  Me dije, que ya que vivo aquí, en Internet, voy a buscar información sobre la película. Ya podían tener aire de familia, Michael Crichton:el mundo del oeste fue su primer parque temático. También me gustó Parque Jurásico, que tuve que ver entre manadas de niños (que cada vez que partían a alguien por la mitad de un mordisco, ellos se partían de risa) Como siempre que hay un libro de fondo, lo leí,  da la sensación de que en la película falta algo. Me gustó también el libro, de los deuntirón, luego lo intenté con otro del mismo autor y no pude pasar de las primeras páginas. Almas de Metal no tiene libro, escribió Michael Crichton directamente el guión y la dirigió.  Los Terminators supongo que son descendientes inevitables tanto de la literatura como del cine anterior. Me confieso enganchada a la ciencia ficción, ahora a las películas y series, antes a las novelas. Recuerdo cómo me gustó de Asimov Los propios dioses, fue la primera que leí. El cine también me llevó a los libros: Odisea 2001, esta vez gana la película, he llegado a soñar con algunas escenas, o Blade Runner, El planeta de los simios, el increíble hombre menguante y, por supuesto La máquina del tiempo Recuerdo otra serie que tuve que leer completa, esas manías mías con los libros: El mundo del río, fue tremendo porque la buena era la primera, A vuestros cuerpos dispersos, el resto decaían bastante, pero yo las leí de pe a pa. La idea me pareció también fascinante…saber qué pintamos aquí, qué ocurre cuando morimos…¿Habrá película? Los grandes enigmas e ideas del hombre siempre están detrás de este género, sólo hace falta un escritor a la altura.   Mi tema favorito es el de los viajes en el tiempo.                                                                    Por cierto, si a alguien le parece que La Vida es sueño va a ser una de esas obras pesadas, antiguas, incomprensibles, pues que vea primero Desafío total, con Schwarzenegger otra vez, a Calderón se le había ocurrido ya, aunque en otras circunstancias y escenarios. Eso sí son monólogos.

 

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