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Posts Tagged ‘lecturas’

pinillaNueva reseña en la Biblioteca.

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millenium

 

Nueva reseña en la Biblioteca

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Alguien ha colgado esta maravilla en Youtube, gracias. Hoy es el cumpleaños de Ramón Gómez de la Serna, nació en 1888. Cuando ves el vídeo, sus dibujos, fotos de su casa, lees sus libros,  la sensación es que es más actual que muchos contemporáneos. Por otra parte, que seguimos viviendo en las Vanguardias como elemento provocador, muchas de las actitudes, de lo que se supone ruptura o provocación es cronológicamente bastante rancio. No se ha superado aquel momento, lo actual suena a impostura. El vídeo es espontáneo, hace el gallo igual que si hablase de un tema trascendente porque era algo suyo, no copiado, una provocación casi de niño. Sigue siendo aquella una época que produce optimismo; ¿Qué hubiera ocurrido si la evolución cultural de España no se hubiera destrozado por la Guerra? ¿Cómo habría sido la evolución de toda aquella herencia? Desde luego, malo imposible. Puestos a preguntar ¿Por qué, quitando las greguerías, no se lee, a nadie se le ocurre incluirlo como lectura en los programas de los sufridos escolares? Bueno, celebraremos su cumple releyendo algo. Hay páginas en Internet que podemos visitar:

 http://www.ramongomezdelaserna.net/

http://rrose.espacioblog.com/post/2007/12/23/el-aleph-ramain

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teatro2

ASTOLFO         

    Bien al ver los excelentes    

rayos, que fueron cometas,     

mezclan salvas diferentes       

las cajas y las trompetas,        

los pájaros y las fuentes;        

    siendo con música igual,     

y con maravilla suma, 

a tu vista celestial,      

unos, clarines de pluma,         

y otras, aves de metal;

    y así os saludan, señora,     

como a su reina las balas,       

los pájaros como a Aurora,      

las trompetas como a Palas,    

y las flores como a Flora;        

    porque sois, burlando el día,           

que ya la noche destierra,       

Aurora en el alegría,    

Flora en paz, Palas en guerra, 

y reina en el alma mía.

(…)

 

 

 

 

loli_escenario1

 

 

(…)

SOLDADO

Señor…

CLOTALDO      

A los dos

quitad las armas, y ataldes     

los ojos, porque no vean         

cómo ni de dónde salen.         

ROSAURA        

Mi espada es ésta, que a ti      

solamente ha de entregarse,   

porque, al fin, de todos eres   

el principal, y no sabe  

rendirse a menos valor.           

CLARÍN

La mía es tal, que puede darse

al más ruin; tomadla vos.        

ROSAURA        

Y si he de morir, dejarte          

quiero, en la fe desta piedad,  

prenda que pudo estimarse     

por el dueño que algún día     

se la ciñó. Que la guardes       

te encargo, porque aunque yo

no sé qué secreto alcance,      

sé que esta dorada espada     

encierra misterios grandes;     

pues sólo fiado en ella  

vengo a Polonia a vengarme   

de un agravio.

CLOTALDO      

 (Aparte.

¡Santos cielos!

¿Qué es esto? Ya son más graves       

mis penas y confusiones,        

mis ansias y mis pesares.)

¿Quién te la dio?

ROSAURA        

Una mujer.

(…)

 

La vida es Sueño Jornada I

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Larra. 200 años

larra

  Nació el 24 de marzo, hace 200 años. Lo mejor celebración, leerlo. Es fácil, tiene su Biblioteca de autor con toda su obra. En           http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/larra/index.shtml.

Para muestra un botón:

 

Las palabras definitivas

Sentado el principio de que hay cosas buenas, hay palabras que parecen cosas, es decir, que hay palabras buenas.

A primera vista parece que buenas deben ser todas las palabras, puesto que sirven todas para hablar, o sea para gastar conversación, que es el fin que parecemos proponernos; esto es un error, sin embargo, y error grave. Palabras hay malas, profundamente malas por sí mismas, y sin necesidad de accesorios, que forman por sí solas oración y sentido, por más que suelan ellas no tener sentido común. Palabras que valen más que un discurso, y que dan que discurrir; cuando uno oye, por ejemplo, la palabra conspiración, cree estar viendo un drama entero, aunque no sea nada en realidad. Cuando uno oye la palabra libertad, sola ella, solita, cree uno estar oyendo una larga comedia. Cuando uno oye la palabra imprenta, ¿no cree ver, detrás de la censura, el imposible vencido, la cuadratura del círculo, la gran quisicosa? ¿No hay quién ve en ella el abismo, la anarquía, aquel qué sé yo, que nadie sabe explicar ni comprender? Cada una de estas palabras son verdaderas linternas mágicas: el mundo todo pasa al través de ellas. Una vez encendidas, todo se ve dentro.

Estas palabras, que encierran por sí solas una significación entera y determinada, son malas generalmente; las buenas son aquellas que no dicen nada por sí, como, por ejemplo: prosperidad, ilustración, justicia, regeneración, siglo, luces, responsabilidad, marchar, progreso, reforma, etc., etc. Estas no tienen un sentido fijo y decisivo; hay quien las entiende de un modo, hay quien las entiende de otro, hay, por fin, quien no las entiende de ninguno. Estas son buenas, porque, blandas como cera, adáptanse a todas las figuras; éstas son, en fin, el alimento de toda conversación. Con ellas no hay discurso que no se pueda sostener, no hay cosa que no se pueda probar, no hay pueblo a quien no se pueda convencer. Estas son las palabras que parecen cosas.

 

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khipu_craigcutler

  Siempre soy optimista cuando empiezo un libro, puesto que alguna razón me ha llevado a leerlo: el tema, el título, el autor, alguien “de fiar” me lo ha recomendado, o asuntos más peregrinos como la portada. En este caso fue que creí en las promesas de la cubierta del libro: novela histórica y de aventuras más el fantasmal Buque negro, jesuitas, búsqueda de la ciudad perdida, princesas incas y la escritura a través  de los quipus. Todo esto avalado por el Premio primavera de novela. Había leído el primer libro del autor: La llave maestra. Lo que no puedo negar es que se aprende mucho, léxico incluido,  y que son temas que me resultan muy interesantes. Ambas novelas caen en los mismos tropiezos para el lector: un exceso de datos, más en la segunda, hace que la historia se vuelva difusa. Una árbol genealógico no hace que te familiarices con los personajes, demasiados. Llegan a verse como una multitud en la que no distingues rasgos, no se hacen cercanos.

 También me resultaba molesto y me llevaba a perderme la perspectiva del narrador, narra en tercera persona, pero parece una primera. Siempre estamos al lado de Sebastián de Fonseca. Sus enemigos parecen títeres de fondo, ya sabemos quiénes son, no hay mucho misterio, aunque se van dosificando los porqués. Así quedan simplemente como malos, que es aburrido.

 Aparece de nuevo la táctica de alternar dos épocas como en la Llave maestra, inclina la balanza hacia la historia,  la parte de aventuras se resiente,  se ralentiza. La parte de la Crónica en sí misma está más conseguida que la del siglo XVIII, cuando se termina la lectura se hace mucho más pesada.

 Los misterios se posponen, dices…bueno pues ya me enteraré. Se dejan atrás asuntos e historias que apetecía recorrer. La sensación es que de esta novela salen cuatro, que sobran muchas páginas. Yo me quedaría con la historia de Quispi Quipu, es la línea más clara que podría llevar al final sin tanta vuelta, es el personaje más real, sientes empatía por ella y su historia, además de ser el núcleo del argumento.  El nudo de sangre queda perdido entre la maraña de detalles y aparece de vez en cuando.

 Creo que voy a buscar una de detectives de toda la vida, bien rapidita y con poca gente. Tengo que prepararme para otro novelón, que es lo que a mí me gusta.

Agustín Sánchez Vidal, Nudo de sangre, Espasa Calpe, 2008

Y si pensamos por tramas, si necesitamos organizar nuestras ideas por redes, ¿por qué no escribir con hilos y nudos? ¿Por qué no tejer los textos? ¿No es lo que hacemos cuando anudamos un pañuelo o un dedo alrededor de un dedo, para acordarnos de algo? O al rezar el rosario: sólo son nudos en una cuerda, pero si se conoce lo que significan, también sirven para contar una historia. pá.93


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El librero de la Atlántida    ¿Por qué empecé esta novela? Una de tantas curiosidades peregrinas que suelen sumergirme en las páginas de algunos libros. Esta vez ha sido por el autor. Un ex ministro que prefiere dedicarse al mundo de los libros, que escribe novelas y no sobre sus tiempos públicos, sino sobre temas con poco predicamento social. Escuché entrevistas en programas de radio y televisión y me gustó, sobre todo su participación en uno de mis podcast mañaneros de Milenio 3, donde hablaron con el autor del tema y de su novela. Me dije, me lo tengo que leer, por aquello de Dime como escribes y te diré quien eres, una curiosidad similar a la que lleva a mis vecinas a su adicción a programas del corazón, cómo las entiendo, me pasa con los libros, cotillear cómo escriben algunos personajes, sólo algunos. El título me daba un poco de pereza, librero y Atlántida juntos…me vinieron a las neuronas La sombra del viento y el Código da Vinci de la mano, ¡horror, me dije! Pero pudo más mi curiosidad y bueno, edición de bolsillo…9€…

  El núcleo de la novela está claro desde el principio y, por si acaso, un personaje (el psicólogo) lo hace explícito al final:

“Por algún extraño motivo, los recuerdos atlantes estaban aflorando, después de miles de años dormidos (…) Sólo se le ocurría una posible justificación. Que el inconsciente colectivo de la humanidad estuviese alterado ante la repetición de algún colosal fenómeno (…) ¿Cuál podría ser? Y entonces, en un fogonazo de lucidez, lo comprendió. El Cambio climático. La Atlántida (…) fue sepultada por las aguas que subieron debido al cambio climático. ¡Nuestro instinto de especie percibía una profunda mutación del clima!” (página 399 de mi edición books4pocket)

 Creo que a través de la novela pretende darnos gran cantidad de información y teorías sobre la Atlántida y, sobre todo, dejar muy claro que su ubicación está en Andalucía, cerca de Cádiz, a no más de cuarenta millas, como dice un personaje al principio. Este entusiasmo no se ha traducido muy bien en la ficción. La sensación es que leemos todavía un borrador que tiene que depurarse, con personajes que no acaban de tener un papel importante en la trama. No sé qué diría un crítico sesudo, pero en mi humilde visión de lectora veraniega me ha faltado intriga, suspense de ese que tira como un imán, donde esperas algo sorprendente acaba en un…¡pues vaya! Algún ejemplo, sin destripar nada: El personaje que suponemos motor de la novela, que le da título y sobre el que gira gran parte de la historia. Venga a esperar, esperar, y más que un antihéroe no puedes evitar pensar que es un patoso con una misión de pacotilla. Los personajes, en general, me han convencido poco; están ahí, pero la historia les puede, no hacen demasiada falta aunque se los haya tratado como portadores de información atávica (ya hablo como una solapa de libro) Me han sobrado algunos como los sacerdotes y sacerdotisas del pasado que interrumpen la historia presente hablando muy raro, en primera persona, pero retransmitiendo sus pasos…que si ahora subo la montaña, que si hay barro, que si no llego…vamos que se lo van contando solos, pues para eso una narración aparte del pasado, un poco visto está…, o una segunda persona que nos lo cuenta a todos.

 Tampoco me cuadra que un asunto de inconsciente colectivo esté en manos de unos pocos personajes y el resto de la humanidad tan tranquila ¿Por qué cada personaje presente corresponde a uno pasado? Quizás podría haber empezado por los extractos de periódico con los que termina.

 Bueno, no me he enfadado como con otras novelas, lo importante es que el autor se cree su novela, la ha pensado, sí tiene una estructura inicial. La lectura es tranquila, a pesar de la gran cantidad de información no pretende imponerla, incluso plantea dos opciones ante el problema. Quizás le falten dos o tres novelas para enganchar a una lectora tiquimiquis como yo. No lo perderé de vista.

 Añadir otro ingrediente positivo, te lleva a leer otros libros y a saber más sobre temas que no se te habían ocurrido.

                                                                                

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