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Posts Tagged ‘Loli dixit’

Hacer compañía

 compañía

La melancolía de este otoño extraño me trae por aquí otra vez.  Me refugio en mi casa-blog. Estoy comprobando, más bien confirmando,  cómo los seres humanos tienden a los grandes gestos, pero se olvidan de lo que importa. No es aquello del dedo y la luna, el árbol y el bosque, ni lo invisible… ni ninguna historia de esas que te quedas con cara de vaya cara tonto si no sé qué quiere decir. Me dan escalofríos cuando oigo aquello de aquí me tienes para lo que haga falta, el trasunto es: sé que no va a hacer falta o échame un galgo cuando la haga; o lo de si me necesitas… ¿qué pasaría entonces? Es más fácil…aquello del detalle, lo pequeño: una llamada para nada, porque me acuerdo, un e-mail ahora que es sencillo y asequible. Pero claro, hace falta que realmente te interese acordarte más allá de quedar bien. La navidad que llega es el remate, siempre me ha gustado, eso sí, pero la superficialidad nos invade más aún. La verdad es que el Principito lo explica muy bien, más bien, el zorro. Pero no nos quedemos en ramas cursis, la interpretación, no la obra por dios. Me chirría poner el corazón por medio, ¿para qué tenemos cerebro? Para saber, analizar, intuir, etc. Hace falta mucho cacumen para encontrar el matiz preciso de una de las acciones más difíciles “hacer compañía” , apenas se utiliza ya la expresión salvo para hablar de perros o gatos; realmente podríamos aprender de ellos, cada uno a su manera, siempre están ahí, intuyen cuando su dueño (no voy a buscar otra palabra, es nuestra, no sé cómo nos llaman ellos) los necesita, con un gesto, una patita, un lametón lo dicen todo, sin molestar ni acaparar, sin que sea más importante su presencia que el desánimo de la otra persona. Qué pena, parta hablar de esto sólo se me ocurren ejemplos de animales…

 

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flautistah

Hoy he cometido uno de esos errores de no haberlo pensado antes... Verano, vacaciones, final de mes, 12’30pm ¿Qué hago yo? Pues ir a comprar, si señor, con dos bolsas. Primero, me he pasado por las rebajas de DVDs, menos mal, por un lado y más peor por otro: una bolsa más. Ya he notado, en los DVDs, un ambiente extraño, un murmullo de niños unos decibelios más alto de lo normal. Bien, yo a lo mío. He comprado El Bazar de las sorpresas, de Lubitsch, que me gusta mucho y no tenía. Ya podía ir hacia las frutas y verduras. Una vez puesto el pie, con mis dos bolsas vacías y una llena, en la gran superficie de alimentación, he recordado mi devoción a san Flautista de Hamelin. Es mi héroe. Cada pasillo estaba ocupado por una media de cuatro a cinco infantes acompañados por uno de sus progenitores, dos en algunos casos; no hubiese pasado nada si hubiesen estado solos. He contemplado un despliegue de la cultura española en lo que a la crianza de zangolotinos se refiere. Lo más frecuente:

-Los niños dentro de los carros donde yo suelo poner la comida. Ya se sabe que los niños no pisan el mismo suelo con caca de perro que los adultos, así que no pasa nada y por eso el personal de los comercios no ve nada tampoco.

-También podemos observar cómo el niño/a tiene que informarnos a todos a grito pelao de sus deseos, observaciones, consejos de compra y gustos alimenticios.

-Ya en la cola de la caja, cuando me han salido unas cuantas canas más y un tic en el párpado, si el muchachito/a puede, te pisará o manoseará tu compra. Luego, se colocará entre el carro y su mamá para que el proceso de volver a recoger los productos pasados por caja sea lento y con unos cuantos alaridos más. Tras esto, caminará  sin llevar un solo paquete, con su madre indefensa bajo dos bolsas en cada mano y otra en los dientes, además del carrito.

Por eso he deseado que apareciese san Flautista de Hamelin con su flauta, mejor con toda la banda que si no, no lo oyen. Que se lleve a las criaturas a las montañas y las devuelva criaditas a sus papás, luego que se los lleve a ellos y les dé un cursillo.

Voy a por unas velitas.

velas

 

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loliamarillo

Estaba deambulando por mi cocina, sin decidirme entre despertarme o dejarlo para cuando pasen las vacaciones, cuando una de esas frases hechas estridentes y rancias me ha dado una bofetada. Procedía de la radio, que mi mano en modo automático había encendido. La radio es otro mundo, pero ya ves, atacan por todas partes. Como no podía ser de otra manera, ha dicho la locutora, ¿qué? pues ya no me acuerdo, sólo sé que siempre que se lanza esta expresión lo que le sigue puede ser de mil maneras diferentes, o más; incluso aplicando la ley de Murphy existen miles, millones de formas de salir algo mal.

Otra expresión familia de esta: Como un X más: La X toma distintas posibilidades: español, muy útil para comentar las vacaciones reales; turista, lo mismo, vamos que viene Madona y visita el Pilar y todos sus santos, un suponer. En resumen, es idónea para teñir de normalidad y cotidianeidad lo extraordinario y viceversa,  especialmente indicada para televisión. Otro recurso de concursante televisivo: un montón: lo que se quieren, se acuerdan de, se divierten y digo yo ¿un montón de qué? ¿un montón de mogollón? si lo dice uno tiene gracia, pero repetido un montón pues da que pensar ¿sólo se activa la neurona léxica de la m en la tele? Hay un cierre de conversación, colofón aunque suene a taco, habitual: Pero bueno…así, en suspenso, después de: mató a su vecino, no se habla con su familia desde el año 53, su madre le pasaba el porro a los tres años porque él lo pedía…cosas así. ¿Qué significa el Pero bueno? desde luego nada bueno, como poco “nunca me había parado a pensarlo”.

Esto me pasa por hacer un mal uso del sofá en tardes calurosas, te tiras allí y la mano automática ya ha encendido la tele insidiosamente en canales de léxico distraído. No quiero entrar en los telediarios, ni en las noticias…este blog no pretende ser intenso ni trascendente, pero lo de los bolsos de doña Rita…Hay una palabra muy útil en todos los idiomas: NO, acompañada de un gesto rotundo casi todo el mundo la entiende, hasta los regalacosasatodoslospolíticoscomounciudadanomásperobueno. Que Verdes las han segao, digo.

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loliluna

Ayer vi,  TVE1,  a Jesús Hermida en un programa especial por los 40 años de la llegada del hombre a la luna. Todo me producía nostalgia. El hecho: yo también me acuerdo de ese acontecimiento de mi infancia. No recuerdo haberlo visto en televisión entonces; mi recuerdo es mi abuelo asegurando que los rusos ya habían llegado y no lo iban contando por ahí, pero que, claro, aquí no lo iban a decir, de todas formas. Eso sí,  lo vio entero por si había alguna irregularidad en la NASA. Más nostalgia: el propio presentador, los tiempos pasados de televisión; fue muy parodiado, pero cuenta muy bien las historias, con detalles y sin prisas. Los invitados estaban más bien de comparsa. Fue un acontecimiento histórico y científico con tintes de ficción. Antes de los tres astronautas, habían ido muchos novelistas, poetas, guionistas…era conocida por los licántropos, los vampiros y los enamorados de postal cursi; otros poetas renegaron de ella y le tiraron piedras. Los programas sobre el Universo (más nostalgia: Cosmos) dejan siempre un ánimo similar a la poesía, de haberse asomado a una realidad demasiado inmensa. A mí me gusta todo mezclado. Me siento muy acompañada por el Universo. Es uno de los pocos referentes seguros, siempre está ahí. Al menos más allá de la atmósfera las cosas funcionan. Visto en directo, en campo abierto, produce algo parecido al síndrome de Stendhal, quizás por las pocas oportunidades de hacerlo.

 http://earth.google.es/moon/index.html

http://www.lanasa.net/

http://www.nasa.gov/home/index.html

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lolibolsas

Ya está todo arreglado. Todos los hipermercados tienen la solución. Desde hace unos meses venden diferentes tipos de bolsas plegables para llevar en el bolso y no utilizar plásticos. Yo estaba orgullosa porque, en un ataque de sensatez, había reciclado una de las que te dan cuando compras un bolso para guardarlo; de color negro, muy sobria. Rechazaba yo las bolsas de plástico con orgullo; hasta que vi una de estas plegables de ¡color naranja!, la urraca que hay en mí se lanzó en picado y ahora tengo dos.

Tras la nueva medida del gobierno que contaba el otro día, también venden bolsas de plástico por 0’95€. Son igual que las de toda la vida gratis, pero pone reciclable y son más cuadradas. ¿Quién nos impedía reciclar las gratuitas? Me imagino el éxito. Quizás en esos países donde los grajos vuelan bajo todo el año y los niños quedan como príncipes en los informes pisa… ¿pero aquí? Ya veo la escena: las cajas repletas de clientes y un señor de la fila de sólodiezartículosperoquémásda15ó20 gritando:

-¡Una ronda de bolsas para todos! ¡que pago yo!

– ¡Ni hablar! ¡Hoy me toca a mí!…pon para todos y de las grandes –responde otro, sacando pecho-

Se monta un guirigay de narices y una voz, con acento autonómico, sobresale entre todas:

-¡Qué cada uno pague lo suyo!, no se hable más.

Menudo aguafiestas. Como nosotros somos así, seguiremos añadiendo unos euros de bolsas reciclables a la compra, será por bolsas, ¡total por unos euros!

 

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laleche

Hoy, mientras peleaba con un cartón de leche, después de abrir la cafetera utilizando guantes de goma (no hay otra manera) y antes de asistir al parto de una esponja para el baño, vivía en la ignorancia de las buenas noticias que me reservaba la prensa diaria: Van a eliminar pronto las bolsas de plástico. ¡Bien! he gritado exhausta. ¿Pero, sólo las bolsas? ¿Qué bolsas: de los hipermercados, de basura o todas?

Esto me ha hundido en una de las realidades más estresantes de nuestras vidas, y como yo no hablo sin pruebas…ahí va un trabajo de campo hecho en el trayecto de la cocina al baño en un día cualquiera.

Lo del cartón de leche: vienen en cómodos lotes, llamados packs, de cuatro, pero de cuatro siameses unidos por todas partes. Primero a cortar la tira; luego, el plástico que los envuelve como una piel; para terminar, el cartón que no los suelta así como así; ¿qué queda?: un cartón para el contenedor de papel, un plástico para el de plástico y una tira plastificada ¿para dónde?; una vez bebida la leche, un tetrabrik para el contenedor de tetrabrikes.

Otro testimonio: la sandía. Yo que no soy de comer siempre lo mismo y menos en verano y en cuestión de frutas, me inclino por no comprar una sandía entera de esas que ocupan todo el carro. Pues nada, digo ¡mira qué bien, un trozo de sandía! un trozo de sandía ¡envuelto! ¿Con un plástico? no,  con varios plásticos y con varias vueltas de plástico, de ese que se adhiere como una pitón a su presa. Venga, a quitarlo mientras la pobre sandía te mira por la ventana ahogada y tú te mueres de sed. Dices: pues voy a comer algo dulce para quitarme el estrés, vale, pero primero sácalo de su bolsa; tienes dos opciones: una, cortar por lo sano y luego buscar otra bolsa para guardarlo; dos, cortar el celo que graciosamente cierra la bolsa con varias vueltas, que lo habrá puesto un primo de Sansón, no hay por donde hincarle la tijera.

Para quitarnos el calor de los esfuerzos, vamos al baño. Si es fiesta y no tienes que salir en todo el día, puedes cambiar la esponja, para ello se necesitan tijeras, de las de podar, no de las que hay en el baño normalmente. ¿Quieres poner colonia en un frasquito pequeño? muy cómodo, no guardes las tijeras de podar.

Ya tenemos residuos para todos los contenedores. Misión cumplida. No hablemos de las bandejas del pollo, de las pilas, de los bolis…Por hoy basta, seguirá el trabajo de campo.

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cristiano-ronaldo04Cristiano-Ronaldo

 

 

¡¿Por qué,  dioses?! Ayer me costó cerrar la boca al ver las imágenes de la llegada de este lechuguino. El campo de fútbol lleno, discursos, camisetas; me tranquilizó ver que firmaba con un rotulador y no con su propia huella, lo que no se vio es cómo lo hacía el resto. ¿Estamos en crisis y aclaman a un muchacho que se va a embolsar unas cantidades de dinero impronunciables? ¿Era una reunión de ricos? ¿Qué les hace tanta gracia? El club supongo que sacará una pasta, las revistas y televisiones ya tienen lío para una temporada, pero ¿y el resto? ¿Y las autoridades competentes? ¿Y los parados? ¿Y el fracaso escolar? Ya tenemos todos un espejo donde mirarnos. Como decían en las películas antiguas: Es una vergüenza. Por si esto no fuera bastante, todo este follón, los telediarios dedicados al deporte en un 60%, a ojo, y al fútbol y al evento la mayor parte del porcentaje: es una horterada. Camisetitas para aquí, perdón,  paquí y pallá; discursos heroicos. Ni en el Armagedón meterán tanto ruido, a no ser que traigan todos camisetas y pelotitas. Vale, hay gente a la que le gusta el fútbol…bien, pero no hay que ser un hortera, ni un estalentao; ve uno el partido, pega cuatro gritos, hace unas bromas con los amigotes y a otra cosa. Para remate se ha juntado con la muerte de Michael Jackson, no verán otro verano como este: vídeos que él nunca quiso que se vieran, especulaciones sobre sus hijos, sobre si era su padre o no, perfiles sicológicos, fans conmovidos dando testimonios lacrimógenos de los dos minutos que lo vieron a 500 metros hace varios años. ¡Ah! ¿pero no era músico? ¿Por qué no son más rigurosos?  ¿Por qué no hablan de su música? Porque son unos horteras.

No me gusta el fútbol, para ver un programa sobre libros tengo que rastrear todas las autonómicas, eso sí siempre a partir de la medianoche. Menos mal que hay canales visibles y pagables…un día tuve un sueño…encendía la televisión y no había fútbol.

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